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Rozonda Thomas y  Tionne Watkins se conocieron en 1991 en Atlanta cuando la primera hacía una audición para formar parte de un nuevo supergrupo de chicas del que formaba parte la segunda. Las dos son las supervivientes de TLC. La tercera, Lisa “Left Eye” Lopes, murió en un accidente de coche en 2002. Las TLC nunca llegaron a separarse como tal pese a la desaparición de “Left Eye”: las dos restantes sacaron un disco poco después que llamaron “3D” (LaFace, 2002) que aún incluía canciones escritas por la propia Lisa. Hoy, Chilli y  Tionne preparan el quinto disco de TLC, que saldrá a la venta en 2014 y que será todo de material nuevo e inédito. No habrá rastro de Lopes en él, pero siempre seguirá en sus corazones. Y aunque TLC volverán el año que viene, no han querido dejar pasar la oportunidad de celebrar sus veinte años de existencia con el lanzamiento de un recopilatorio (el tercero ya, engrosando la lista de grupos que, sorprendentemente, tienen tantos o más recopilatorios que discos) que recorre esas dos décadas e incluye un tema nuevo. Con esto, las TLC vivas matan tres pájaros de un tiro: celebran años, nos recuerdan que están en el candelero y preparan el terreno para su nuevo trabajo. Y una cosa más: de paso, reclaman el puesto que les merece como precursoras casi neolíticas de ese nuevo r&b que tan de moda está ahora y tan burracos les pone a los nenes de hoy en día. Win, win, win.

20” (Epic, 2013) recorre las dos décadas de existencia (hasta el momento) de TLC sin romperse mucho los cuernos: ordenando el tracklist de forma cronológica e incluyendo los grandes éxitos que las llevaron a ser el grupo femenino que más ha vendido en la Historia de los Estados Unidos (sí, más que Destiny´s Child) y a incluir cuatro singles número 1 y 10 canciones en el top 10 de ventas. Eran otros tiempos, claro. Los 90. ¡Aaah! Cuando la gente aún compraba discos y editar un single signficaba algo. TLC fueron grandes, muy grandes. Y no sólo a niveles comerciales. Fueron tres chicas humildes que no tenían ningún apoyo económico detrás (no como –coj coj– Destiny´s Child) y que llevaron el r&b hacia derroteros más comerciales sin comprometerse demasiado musicalmente y que le dieron una nueva dimensión gracias a esa mezcla salvaje de funk, soul e incluso AOR que les insuflaban a sus canciones. Y todo ello manteniendo una actitud que era al mismo tiempo rebelde y sexy pero que jamás las llevó a enseñar cacha y teta, alejándolas de los estándares de los grupos calientabraguetas de música negra de los 90 (hola, Destiny´s Child… de nuevo). A lo largo de veinte años, TLC refinaron su estilo musical y con ello lo que significarían dentro de la historia de la música comercial de finales de siglo.

20” arranca con los primeros años, los de juventud, la herencia del new jack swing y “Ooooooohhh… On The TLC Tip!” (LaFace, 1992), y lo hace con el hip hop divertido de “Ain´t 2 Proud 2 Beg“. Era 1992 y se llevaban los colorinchis, los pantalones anchos y los psicotripis de A Tribe Called Quest. La representación de su primer disco continúa con el r&b juguetón de “What About Your Friends” y “Baby-baby-baby” (que sería el preludio del estilo más introspectivo y calentón que abrazarían en “CrazySexyCool” -LaFace, 1994-). Las tres fueron singles que ayudaron a que el primer disco del trío fuera cuatruple platino (cuando conseguir un disco platino significaba algo, se entiende, no la risión que es ahora). La primera etapa la cierra la frenética “Hat 2 Da Back” con una Lisa “Left” Eye poniendo todo el rap en el asador y con las voces de las tres funcionando a pleno pulmón y ensamblándose a la perfección: el tono ultrasexy de Rizonda Thomas y el tono bajo y cazallero de Tionne Watkins y . Las TLC eran eso: la actitud loquer de Lisa, la sensualidad insana de Rizonda y el petarlo casi sin esforzarse que aportaba Tionne: “CrazySexyCool” o, lo que es lo mismo, uno de los discos más rematadamente molones de los 90.

Las chicas repetían con Dallas Austin en el que sería el disco que las llevaría a la fama y con el que asentaron un sonido único que muchos grupos, sobre todo hoy, quieren imitar: una mezcla de r&b calentón y soul nuevaolero en el que tres tías cantaban de lo calientes que iban todo el día, sin perder la compostura, no parecer unas guarras y tan divinamente. Un sonido influido por el hecho de que Lisa y su rap desbocado estuvieron poco presentes (cumplía condena por prenderle fuego a la casa de su novio y se pasaba la vida de rehab), con lo que las dos restantes viraron el sonido hacia derroteros más de folleteo puro y duro. Y de ahí salieron “Creep“, “Watefalls“, “Red Light Special”,  “Digging On You” y “Kick Your Game“, cinco hitazos sabrones, calentitos, para escuchar con las luces bajadas y bailarlos moviendo los hombros un poquito o reproduciendo la especie humana. Las TLC hicieron el disco perfecto de música para follar.

Con “Fanmail” (LaFace, 1999) se montó el quilombo. El trío tenía que lidiar con una Lisa Lopes que reclamaba su lugar en el trío y que se quejaba de que no podía desarrollarse bien dentro de él (también acusaba a Dallas Austin, el productor de sus discos y pareja de Rizonda “Chilli” de no darle sitio en las canciones) y lo cierto es que el espacio que ocupaban “Left Eye” y su estilo cada vez era menor (de hecho, llama muchísimo la atención el hecho de que en la versión de “No Scrubs” del disco no haya rastro del parafraseo loquísimo de Lisa que es, de lejos, lo mejor de la canción). “Fanmail” quiso continuar con el rollo braguetero de “CrazySexyCool” pero dándole un rollo de pop futurista que a algunos les ha dado para idas de olla muy grandes. Sería el primer disco de la era de Internet, el primero en el que los nuevos medios de comunicación convivirían con los tradicionales y en el que se intuiría una desconexión entre seres humanos y que ellas dedicaban a todas a aquellas personas que les habían enviado un mail dándoles su apoyo. Una especie de “Blade Runner” pero con música negra de la que lo mejor sería su portada con las chicas en plan “Tron“. El hit indiscutible de su tercer disco sigue siendo “No Scrubs“, una canción de radiofórmula perfecta cuyo estribillo aún puedo cantar a día de hoy. Luego vendrían la sonrojante “Unpretty”  (que incluía hasta samplers de guitarra y con una letra ñoña hasta decir basta) y “Silly Ho“, que demostraba que TLC era un caballo desbocado que ya nadie podía encauzar. Por aquel entonces, Lisa ya quería probar en solitario y estaba trabajando en su propio primer disco. Luego vendría su repentina muerte (cuando preparaba el segundo disco en solitario) y las TLC restantes junto con Dallas Austin tomaron la decisión in extremis de lanzar un disco con material grabado antes de su muerte del que solo se podría salvar “Girl Talk” (que no está incluida en “20“) y que sólo cuenta con la representación de “Damaged“.

La primera década de “20” se cierra, ahora sí, con un tema nuevo, “Meant To Be“, que era una especie de mantra que tenían las chicas antes de salir al escenario y que pretende poner el broche a la primera etapa del trío ahora dúo con una sensación agradable y bonita y un tema que huele a Michael Jackson y que podría dar pistas de cuál va a ser el nuevo sonido de estas TLC ya un poco creciditas y mermadas pero que siempre serán, en nuestros corazones, uno de los grupos más guays de nuestras vidas. Sólo por eso ya tiene sentido este oportuno (y oportunista) recopilatorio.

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