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A continuación un recorrido por esas cosas que NO debes dejar de hacer en la época de renos, familias, amigos, regalos y gorditos vestidos de rojo…

 

[dropcap]E[/dropcap]n “Jingle Bell Rocks!“, el hipnótico documental sobre un grupo de obsesivos coleccionistas de jingles navideños recientemente proyectado en el In-Edit 2014, John Waters espeta: “Christmas, you can love it or hate it, but you can’t really ignore it”. Una verdad indudable: no hay sentimientos grises con la Navidad, tampoco se puede huir de ella. Como bien se apuntaba en nuestra editorial “Hurry Christmas!“, la época de los renos, enanos y gorditos ataviados en simpáticos trajes rojos es capaz de crearnos estímulos emotivos de diversa índole: desde el desdén absoluto hacia el consumo voraz y la apelación constante a valores con los que ya nos sentimos identificados a la exaltación de esos recónditos sentimientos que ni nosotros sabíamos que teníamos (si, nosotros que racionalizamos también nos emocionamos al ver la mesa perfectamente puesta para cada miembro de la familia).

A medio camino entre ese vaivén emocional y las clásicas TO DO LISTS que nos planteamos mentalmente por esta época del año, proponemos cinco obligados DOs para estas Navidades.

 

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[dropcap]5.[/dropcap] COMER Y BEBER. La Navidad es una fiesta de origen pagano, señoras y señores. Y, por lo tanto, hay que comer y beber. Dicen por ahí que los romanos, para celebrar el solsticio de invierno, posponían los negocios, las guerras, hacían intercambios de regalos y hasta liberaban sus esclavos temporalmente (!) Así que dejad de lado dietas fatigosas y obsesiones con la figura y sumergíos en el verdadero espíritu de la Navidad: la celebración.

 

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[dropcap]4.[/dropcap] JERSEY NAVIDEÑO + BRILLO. Única oportunidad anual de utilizar un jersey repleto de copos, alces, pinitos y otros elementos decorativos que en otra época se verían extremadamente ridículos. Nuestro consejo: no desaproveches esta ocasión de ponerle un poco de ironía a tu agria percepción de lo navideño. Y, para la noche, ¡brillo! No son necesarios porqués: no existe una coyuntura más acorde para ponerse algo que llevaría Beyoncé en un concierto y no quedar como un colgado.

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