NOMBRE COMPLETO. Becka Diamond, que se sepa. ALIAS. “siempre quise hacer de mala en Beverly Hills 90210”; “quien a buen árbol se arrima…” NACIONALIDAD. Boston, USA. PROFESIÓN. Musa (de Alexander Wang), amiga (de Dree Hemingway), It Girl, fotógrafa, estilista, actriz en ciernes, asistente a saraos y eventismos varios.

WHO’S THAT GIRL?

Tiene nombre de rockera hype. De futura corista de los Dead Weather. También tiene pinta de haberse escapado de la crew de The Donnas. Pero no. Becka Diamond no es ninguna rockstar wannabe (aunque su actual biografía y azarosa vida social la acerquen a ello), ni va a salir en la portada del NME desbancando a Allison Mosshart como la frontwoman más hot del panorama. Becka es aspirante a actriz, modelo improvisada y, ahora mismo, It Girl necesaria. Vogue dixit. Y lo que dice Vogue va a misa… Esto también lo dice Vogue.

Desde que la publicación la escogiera It Girl del mes, todos los medios fashionistas le han ido detrás, anhelando contar con ella en sus portadas, editos y especiales. Desde Love a Style.com, todas, se han rendido tarde o temprano a sus pies y a su rollo de rocker trasnochada.
Obviamente, su nombre es tan fake como sus mechas. Ni se llama Becka, si se apellida Diamond ni es rubia, sus sempiternas raíces así lo certifican. Sí es cierto que el tatuaje de un diamante adorna una de sus muñecas. Por si en una buena curda se olvida de su nick, imaginamos.

Whatever, esta bostoniana de corta edad es la cosa más cool que se pasea por las calles de la Gran Manzana en este momento. Sus looks son analizados con lupa, y los blogs más fashionistas se pasan horas averiguando de dónde sale la (carísima) ropa con que desfila la muchacha por eventismos y saraos varios. Porque Becka trabajar, lo que se dice trabajar, no nos consta que lo haga mucho. Pero vestir, lo hace de lujo. Entre sus marcas predilectas (y que utiliza normalmente) están Balenciaga, Anna Sui, Balmain, Lanvin, Alyssa Norton, Altuzarra y Alexander Wang, de la que se ha erigido como Musa indiscutible por lo muy a menudo que viste de ella. Hasta ahora sabemos que está estudiando acting, que colabora en una tienda de cierto prestigio allende los mares como asesora y estilista, y que se ha subido al carro de la fotografía sartorialista. Pero si es bien conocida, más que por sus logros profesionales (qué cosa más antigua) es 1) por su peculiar estilo y ojísimo para los trends, nuevos diseñadores y futuras estrellas del estilismo; y 2) por sus amistades y alianzas, que la han llevado a ocupar los front rows de la pasada New York Fashion Week -donde fue el centro de atención– y multitud de eventismos fashionsitas por los que tú matarías por acudir. Entre sus amistades figuran el ya citado Alexander Wang, Dree Hemingway (nietísima del escritor y también elemento indispensable para cualquier sarao fashionista que se precie) y Kate Lanphear, editora de moda de Elle.

STYLE ICON WHY?

Será por esa cara tan 90s que tiene. Pero su rollo recuerda a tiempos pasados, a fiestas regadas de Jack Daniels con banda sonora de Iggy Pop o Gun´s and Roses. De hecho, a mí me parece un curioso mix entre esta y esta. Es muy fácil ir de rockstar por la vida cuando una se puede permitir unos leggins de Les Chiffoniers de 850 dólares. Pero no hay que quitarle méritos a la muchacha: lo que hace lo hace bien, y se ha afianzado como una de las trendsetters más originales y auténticas de los últimos meses. Dice que le vuelve loca el negro -es hardcore user- porque contrasta muchísimo y muy bien con su rubio desteñido, marca de la casa. Por eso, imaginamos, y por el rollete de rocker/gothic/chic que se gasta (describía la última colección de Altuzarra como Catwoman meets “The Nighmare before Christmas” meets Nick Cave… no me digan qué referentes…)

La clave es utilizar ropa muy dramática, exagerada y llamativa, como si estuvieras permanentemente camino de un after. Es fanática de los leggins y de los leather pants (según ella, los boyfriend jeans están más que muertos y nos recomienda a usar unos Balenciaga que por lo visto son cómodísimos). Su otra seña de identidad es su chupa de Rick Owens (2.695 dólares de nada), su prenda favorita y que no tiene problemas en combinar con cualquier otra cosa -de hecho, la lleva tanto que parece que de alguna manera tenga que amortizarla, cosa que no me extraña-. Dice que se inspira en la primera Vivianne Westwood y en Patti Smith, y es una friki de las camisetas vintage: las colecciona como si le fuera la vida en ello y siempre son de grupos que le gustan (The Sisters of Mercy, Bowie, Iggy, Marianne Faithfull…)

PREDICTOR

Es una tipa que, probablemente, si la viéramos paseando por la calle Tallers un sábado por la tarde haría que giráramos la cabeza y poco más. No es extraordinariamente guapa y, por más que sepa combinar con estilo ropa carísima que nosotras solo podríamos soñar con tocar, su estilo, edgy, que oscila entre el emo-yuppi y el rocker de zona alta, deja un poso a “esto ya lo he visto” que hace que pasada la sorpresa inicial la deje en una posición de It Girl un poco mediocre y bastante hypeada. De hecho, en cantidad de foros la gente se cuestiona qué es lo que puede hacerla tan especial. Así que su reinado en los front rows tiene pinta de durar poco. La clave será averiguar cómo le va el tema del acting y ver cómo sabe aprovechar esas amistades que se está labrando en el showbusiness fashionista. Los que la conocen dicen que es una tía divertida y muy culta, así que sería bueno ver si al margen de su capacidad para recuperar el rollo Echo & the Bunnymen que está ya más visto que el tebeo, se atreve a sacar su carisma real y se nos convierte en una nueva Peaches Geldoff.

En FPM, de momento, le damos un seis justito, justito.

[Estela Cebrián]

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