sin-fang-FlowersDe los islandeses Seabear, el aficionado más atento recordará casi seguro “I Sing I Swim”, aquella pequeña miniatura bellísima de pop acústico que destacaba en su debut con el sello Morr, “The Ghost That Carried Us Away” (Morr Music, 2007). Tres años después llegó “We Built A Fire” (Morr Music, 2010), que probablemente no gustó tanto como aquel primer disco. Sea como fuere, el fundador de Seabear, Sindri Már Sigfússon, no ha perdido el tiempo a pesar del ya relativamente largo hiato en cuanto a las publicaciones de su banda, y en estos dos últimos años ha presentado material en solitario como Sin Fang, con un resultado al menos tan interesante como lo que estaba haciendo con sus compañeros. Así, en 2011 llegaba el apreciable “Summer Echoes” (Morr Music, 2011), con el que definitivamente se ampliaba la paleta de sonidos que caracterizaban la esencia de su proyecto más conocido. El encuadre en las nuevas canciones de Sigfússon se orientaba de manera clara hacia un pop algo más recargado, comparado con las joyitas de naturaleza folk que definían a los primigenios Seabear.

Este “Flowers” llega en un periodo especialmente generoso en cuanto a discos que han trasgredido (de forma discreta y no irrespetuosa) la herencia pop y rock clásica a través de un cierto barroquismo bien entendido, siempre con intención de agrandar y no sólo recargar. Hablamos, verbi gratia, de Deerhunter, Animal Collective (al menos hasta que la cabeza les hizo catacrocker con ese último álbum de cuyo nombre no quiero acordarme) o Grizzly Bear, por citar algunos de los popes más o menos recientes del asunto y tres nombres absolutamente representativos y de sobras conocidos. Ojo, no voy a aventurarme a alinear de golpe a Sin Fang con los antes mencionados, ya que de momento la obra de Sigfússon anda un par de peldaños por debajo. Sin embargo, no parece descabellado, por lo escuchado en este “Flowers” (Morr Music, 2013), afirmar que pronto podrían empezar a jugar en ligas parecidas.

Así, la tríada que conforman los temas “Sunbeam”, “See Ribs” y “Everything Alright” no anda efectivamente tan lejos de temas que podrían llevar la firma de Bradford Cox o Noah Lennox. Además, Sindri Már se demuestra más que capaz de dar con las teclas apropiadas a la hora de crear temas de puro perfecto pop casi incontestables. Hablo, por ejemplo, de “What’s Wrong With Your Eyes” y “Look at The Light”, a los que, además, bajo la tutela en la producción de Alex Somers (pareja sentimental de Jónsi y a la postre coproductor de su álbum “Go” -XL, 2010- y del reciente “Valtari” -XL, 2012- de Sigur Rós), se les suma todo un torrencial entramado de arreglos, engalanando las ya de por si meritorias melodías.

Seguramente, los únicos ‘peros’ que pueden citarse son un cierto bajón en el nivel en algunas de las composiciones (flojean quizás “Feel See”, “Weird Heart” y esa anomalía que abre el disco, “Young Boys”, extraña mezcolanza de épica mainstream e indietrónica pelín caduca) y que justamente la meritoria y atiborrada producción de Somers puede conducir en algunos momentos al efecto colateral no deseado, en forma de una cierta sensación de agotamiento e incomodidad en el oyente. Sin embargo, yo diría que el camino emprendido en “Flowers” es el correcto… Torbellino, grandilocuencia: musicón. Vamos a ver qué nos encontramos si Sindri Már Sigfússon le da continuidad a todos estos aciertos. Auguramos canela.

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