No se sabe si es por el agua que beben o porque, como se suele decir, en épocas de crisis la creatividad se potencia, pero algunos de los cantautores (si se les puede llamar así, ya que su labor trasciende esa etiqueta reduccionista) más destacados de la esfera alternativa pop española no paran de producir trabajos de alta calidad en cortos márgenes temporales. Uno de los ejemplos más recientes y sobresalientes es Antonio ‘Sr. Chinarro’ Luque, que tardó menos de un año en publicar dos discos grandes, “Presidente” (Mushroom Pillow, 2011) y “!Menos Samba!” (Mushroom Pillow, 2012); y el otro, Fernando ‘Remate’ Martínez, que siguió un plan parecido al del sevillano en tiempo y forma para entregar “Superluv. Por lo Que Tiene de Romántico” (Everlasting / Pop Stock!, 2011) y “Una Araña a Punto de Comerse Una Mosca” (Todos Nosotros / Sinedín, 2012), editado en LP y CD (este de distribución exclusiva a través de la revista Rockdelux: ¿puede ser esta una vía a tener en muy cuenta para la futura comercialización de discos de determinados artistas patrios?)

La plantilla utilizada por Remate en la confección de este su octavo álbum no tuvo nada que ver con la del anterior, que recuperaba y reforzaba la figura del disco conceptual, trasladando el término ‘amor’ y sus variados significados a un mundo entre fascinante y dramático: el de las actrices porno norteamericanas conectadas entre sí por el apellido artístico Luv. En el caso de “Una Araña a Punto de Comerse Una Mosca”, Martínez se libera de corsés temáticos, aunque no abandona su interés por imprimir cierta cohesión interna a su nueva obra mediante la construcción de una pequeña historia trufada de escenas ensoñadoras a la par que surrealistas que reflejan, a su vez, la peculiarísima personalidad de su autor. Para hacer llegar con facilidad esa literatura especial, el madrileño se abona por primera vez al uso único del castellano, un cambio importante que no altera los logros estilísticos obtenidos en “Superluv”, del que conserva el fulgor y el sonido cristalino de sus pasajes más elegantes. En este sentido, Remate, en otro paso más hacia su ‘españolización’ total, no se ha rodeado de nombres de relumbrón procedentes de la escena anglosajona como en esa y anteriores ocasiones (LD Beghtol, Stephin Merritt), sino que ha tirado de producto nacional: Carlos Toronado (guitarras y producción) y Kike Pierrot (batería y percusión), del grupo PAL; Ojo (bajo), de La Débil; y Marina Gallardo (voz), entre otros colaboradores.

Dada la probada evolución de Remate como cantante y prestidigitador sonoro, a nadie debería extrañar la extrema exquisitez que envuelve el arranque de “Una Araña a Punto de Comerse Una Mosca”, en el que “Suelo Estar”, “Odisea de Fuego” y “Superlativo” (estas dos últimas, deudoras de los Built To Spill más emotivos) se despliegan parsimoniosas entre relucientes arreglos de cuerda y viento, a los que Martínez acompaña con unas inflexiones vocales melosas e ingrávidas. El aura evocadora del LP se transmuta en melancolía otoñal (disparatada) a medida que la orquestación de “Por si Atracamos un Banco” deja el protagonismo a los pianos y a la voz de Marina Gallardo (posiblemente, la pareja ideal de baile para Remate) y se vuelve terrenal (aunque crece el factor delirante) en “Su Madre Está Enamorada de Kafka” y “Shock”. Para el final queda el tramo más extenso del lote: “La Animadora”, canción-río en la que Remate condensa el espíritu del disco en más de siete minutos que se culminan con la entrada, en mitad del trayecto, de unos metales imperiales que se funden a negro siguiendo la estela de The Beatles era “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (Apple Corps, 1967).

Una Araña a Punto de Comerse Una Mosca” está integrado por sólo siete cortes, suficientes para que Remate certifique su ya considerado permanente estado de gracia. Aunque, a todo aquel que le parezca poco (por la cuestión de la cantidad, no de la calidad) y se quede con ganas de más, que intente satisfacer su apetito con el extra audiovisual del álbum: el cortometraje “Palíndromos y Tazas de Té”, dirigido por Gonzalo López-Gallego, en el que el propio Fernando Martínez diserta sobre sí mismo y su música envuelto en el halo sincero, inocente, puro y surrealista que caracterizó siempre su trabajo y persona. No cabe duda: Remate no hay más que uno.

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