Recurramos a un símil futbolístico, ahora que vivimos días febriles motivados por la Eurocopa: Metric eran como esa selección que acude puntualmente a cada cita continental o mundial, juega una buena primera fase, se clasifica para cuartos de final pero cae una y otra vez en esa ronda. Vamos, lo que le sucedía a España hasta hace no tanto. Desde la aparición de su debut hace nueve temporadas, “Old World Underground, Where Are You Now?” (Last Gang, 2003), el combo canadiense mantuvo una línea regular dentro de la ola del new-wave sintético de nuevo cuño tintado con riffs eléctricos que le permitieron ganarse la condición de grupo fiable y a tener en cuenta para causas mayores con cada referencia publicada. Sin embargo, parecía que no era capaz de dar el salto definitivo, de acceder a semifinales y postularse como candidato a obtener el título de campeón del género. Tal y como le iban las cosas, a la banda encabezada por la rubia Emily Haines se le empezaba a comparar con los suecos The Sounds, otros aspirantes a dicho trono (con parecidos más que razonables entre unos y otros) que daban la sensación de quedarse por el camino tras haber facturado aquel pelotazo llamado “Tony The Beat”.

Pero se intuía que Metric poseían mejores mimbres para superar a sus rivales nórdicos, abocados a ser otro ejemplo de one hit wonder. El presagio se confirmaría con la salida de “Fantasies” (Metric Music International, 2009), un dechado de pop-rock plagado de sintetizadores y aderezado con toques épicos (concretados en la enorme “Help, I’m Alive”) de grandilocuencia variable por el que Garbage hubieran matado para reflotar su carrera. Con ese álbum en sus manos, el cuarteto del país de la hoja de arce se había ganado el derecho a jugar la final del new-new-wave por derecho propio antes de pasar a la segunda década del siglo XXI. Con todo, su prolongado silencio desde entonces (sólo roto por la aparición de un compilado de remezclas y la colaboración del grupo en alguna banda sonora cinematográfica) hizo que el nombre de Metric se olvidase como referente contemporáneo.

Synthetica” (Metric Music International, 2012), quinto álbum de la formación, los vuelve a poner sobre la palestra para recordar que el éxito de su predecesor no había sido fruto de un acto de inspiración pasajera. Conscientes, precisamente, de que en aquel momento habían tocado las teclas adecuadas, Metric repiten estrategia al calcar el croquis sobre el que habían planeado su mejor trabajo. Así, para abrir este LP eligieron otra vez una canción-río (“Artificial Nocturne”) de desarrollo progresivo y ritmo final acelerado, envolviendo la especial voz de Haines en un manto de teclados magmáticos que multiplican su aura heroica. A renglón seguido, la banda aprovecha la fuerza adquirida para introducir “Youth Without Youth” (o cómo se cruza el glam con el electro-rock de guante de seda) y la dinámica “Speed The Collapse”, que dan paso al tramo más emotivo del disco, compuesto por “Breathing Underwater” (respuesta à la M83 de “Help, I’m Alive” con estribillo incendiario de los que obligan a levantar el puño en señal de satisfacción) y “Dreams So Real” (construida sobre capas y capas de sintes e igual de absorbente que la anterior).

A partir de aquí, “Synthetica” aclara su horizonte gracias a temas más luminosos en los que Haines enseña una cara más positiva y acaramelada (“Lost Kitten” y “The Void”) y rockera (“Synthetica”). Aunque donde mejor se mueven Metric es en los terrenos profundos y pantanosos, en cuya superficie la luz rebota hacia la oscuridad celestial (la balada “Clone”) y golpea los ojos con sus rayos cegadores trascendentales (“Nothing But Time”). Esta tendencia de los de Toronto a moverse entre claroscuros se condensa en “The Wanderlust”, donde llega la verdadera sorpresa del disco: la intervención estelar del mismísimo Lou Reed, cuya aportación vocal se queda en anécdota al no aportar ningún plus más allá del contrapunto grave que da a la aguda voz de Haines.

El gran mérito de “Synthetica” consiste en que consigue igualar las virtudes de su antecesor, aunque se queda justo ahí, a su mismo nivel. Pero, a la vez, su apreciable valor demuestra que Metric se encuentran en un estatus que les puede permitir superar, por fin, la barrera de su semifinal particular. Por ahora deberán esperar a la siguiente oportunidad para intentar colarse en la final. Dada su veteranía, ¿no les resultará ya muy tarde para lograrlo?

Metric – Youth Without Youth from Metric on Vimeo.

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