La alfombra roja de los Premios Gaudí 2017 sigue la tendencia general: ser un cuadro (con excepciones)

La alfombra roja de los Premios Gaudí 2017 ha seguido la gran tendencia mundial en cuanto a alfombras rojas: ser un cuadro (con contadas excepciones)

 

Hace exactamente una semana, amanecíamos el pasado lunes con los Premios Feros 2017 y, en esta misma web, afirmábamos que no íbamos a comentar nada de su gala ni sus galardones porque nos parecía todo un coñazo máximo y que, por lo tanto, sólo nos íbamos a centrar en la alfombra roja. Porque en la red carpet todo era un cuadro, claro, pero por lo menos era un cuadro que podías afrontar con humor, no como lo de los premios… Pues bueno, resulta que ahora, siete días después, podemos volver a afirmar exactamente lo mismo pero con otros premios diferentes: los Gaudí 2017, que se celebraron ayer 29 de enero en el Auditori del Fòrum de Barcelona.

Y es que, al fin y al cabo, en todo este tipo de tinglados la gente siempre pregunta: ¿y cuál fue la principal tendencia en la alfombra roja? Pues mirad, resulta que los Gaudí han seguido la tendencia que ya hemos visto en otras red carpets como las de los Feroz o los Golden Globes: ser un cuadro bastante serio. Ahí está gente que no sabe lo que es la etiqueta, como Eduard Fernández o Karra Elejalde. También otras que se quedaron desfasadísimas, como una Judit Mascó perdida en su habitación, sin saber qué hacer, convirtiéndose en la punta de lanza de un perturbador gusto por el terciopelo mal entendido que tuvo otras embajadoras ilustres como Isa Campos. E incluso hubo algunas terroristas estéticas que querían forzarnos a la dolorosa muerte por bisuta o sepultarnos en una lapidación de brilli brilli.

¡Ojo! ¿Y no mencionamos entre los fails a Ángel Llàcer? Pues no, amiguis, para nada. Puede que otros medios lo hayan hecho, pero a nosotros nos parece una maravilla que se haya atrevido a vestir la arriesgada propuesta con la que Miquel Suay homenajeó a Zaha Hadid en su última colección hasta la fecha. De hecho, el mismo Suay fue otro de los grandes protagonistas de la noche gracias al maravilloso vestido de Aída Flix, que sin duda fue el epítome de las transparencias post-Pedroche que todas quieren vestir ahora pero que pocas saben llevar a buen término.

Para que veáis que no somos tan mala gente, de hecho, pasamos de hacer leña del árbol caído y alabamos aciertos como el toque oriental de Flora Saura (Zazo & Brull), el minimalismo maravilloso de Alexandra Jiménez y, por encima de todas las cosas, el casting al completo de “El Rey Tuerto“. Entre ellos, los hombres brillaron, con mención especial para el rollo Ryan Gosling de Miki Esparbé, el clasicismo entallado de Alain Hernández y un Marc Crehuet demostrando que uno puede obviar la sota / caballo / rey del traje chaqueta y salir victorioso en elegancia. Entre las chicas, ahí quedaron el mejor estampado de la noche vestido por Alejandra Guimerà (Medwinds), las transparencias elegantes y sofisticadas de Ruth Llopis (Teresa Helbig) y el collejón que propinó Betsy Túrnez (Santos Costura) al resto de asistentes al demostrar que el brilli-brilli no tiene que ser una canteada y puede aplicarse de forma sensata y fascinante en uno de los winners absolutos de la noche.

Vale, visto así, puede que la alfombra roja de los Gaudí 2017 haya sido menos cuadro que la de los Feroz, por poner un ejemplo cercano. O a lo mejor es que nos ha pillado con la guardia baja y nos ha dado la vena positiva. Quién sabe. [Más información en la web de los Premios Gaudí 2017]

 

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