Café San Telmo

Si todavía no tienes en Barcelona un bar en el que te gustaría pasar las 24 horas del día, en el que comer y socializar a cualquier hora, necesitas urgentemente conocer el Café San Telmo.

 

Hace unos días, un amigo me comentaba lo mucho que echaba de menos aquellos tiempos en los que era joven y sabía que, antes de ir a clase, a la hora de comer, al salir del curro o antes de salir de fiesta, siempre había un bar de su pueblo en el extrarradio de Barcelona al que podía ir sabiendo que encontraría a alguien conocido con quien echar un rato delante de comida y bebida reconfortantes. A su ataque de nostalgia le siguió un verdadero debate: ¿esto no nos ocurría ahora por culpa de nuestros amigos, que son lo peor, o más bien porque no hay este tipo de cultura de bares en Barcelona?

Por mucho que varias sean las marcas de cerveza que hace mucho tiempo que nos están intentando vender con sus anuncios la idea de que los españoles somos seres de taberna y barra, yo miro a mi alrededor y la verdad es que, por lo menos en el caso de mi generación, no es así. Para la mayoría de nosotros, salir a comer o cenar suele ser un evento, casi una celebración. Y, por lo tanto, siempre estamos a la búsqueda de experiencias excepcionales… Olvidando que, a veces, lo excepcional puede ser precisamente un lugar acogedor y confortable en el que te gustaría pasar las 24 horas del día, solo o acompañado.

Un lugar como el Café San Telmo, por ejemplo, que acaba de celebrar sus 11 años de existencia con una reforma a cargo de Tarruella Trench Studio que lo ha reubicado como ese espacio que puede conseguir lo imposible: hacer que muchos de nosotros recordemos que salir a pasar un rato en un bar no es evento ni un derecho… ¡sino un deber imperioso! En el caso del Café San Telmo ayuda, primero, la localización idónea en el número 60 de la calle Buenos Aires de Barcelona, al lado de la Plaça de Francesc Macià y en una zona que se está convirtiendo en verdadero punto de peregrinaje gourmet. (¡Mucho ojo con el Passatge de Lluís Pellicer!)

 

 

A la hora de convertir el Café San Telmo en un delicioso deber en nuestra vida diaria también ayuda, evidentemente, un local con un encanto inagotable, con poquitas mesas, con grandes ventanales por los que entra toda la luz que llega de la Diagonal y con una barra imperiosa en la que brilla una cantidad realmente enloquecedora de botellas de todo tipo de alcoholes, pero especialmente de ginebra. Claro, que no lo he dicho, pero la ginebra es una de las especialidades de este lugar y, en serio, no mientas, ¿a quién no le apetece un buen gin tonic a cualquier hora del día?

Eso sí, más que los gin tonics, el corazón del Café San Telmo es una carta que hace realmente posible eso de dejarse ver en el local a cualquier hora del día y saber que delante de tu morro va a caer el plato pluscuamperfecto. Los desayunos, almuerzos y brunchs del Café San Telmo son realmente gloriosos gracias a maravillas como el huevo pasado por agua, la tortilla y, sobre todo, una desarmante selección de emparedados gourmet que incluye locuras como el sandwich de ventresca con berenjena, tomate, huevo, hoja de roble y mayonesa o el de bacon con queso manchego, calabacín y setas. Todo ello regado por una excelsa carta de tés premium ingleses y por otra de zumos con mezclas tan básicas a día de hoy como el de remolacha, manzana y zanahoria.

¿Que se te ha pasado la hora del desayuno y quieres algo más contundente? Pues ahí es donde el Café San Telmo saca a relucir su carta de tapas gourmet con amplia influencia de sabores mediterráneos y pone a tu disposición maravillas como la ostra nº3 con una copa de cava o la bomba de oliva negra, feta y salmón. Eso por no contar platos donde siempre se cuida el equilibrio nutritivo más healthy, como el taboulé de quinoa con judía perona, cebolleta, hinojo, tofu salteado y dátiles; o, en el lado contrario de la balanza, opciones más contundentes como diferentes hamburguesas, las carnes y pescados o los huevos de granja.

¿Mi recomendación personal? Que no te vayas de aquí sin probar el alucinante arroz a la cubana. Ah, bueno, ¿y mi otra recomendación mucho más que fundamental? Que conviertas el Café San Telmo en tu bar preferido de Barcelona en el que recalar a cualquier hora del día. Si me ves allá, dime hola. Y así recuperamos las buenas tradiciones. [Más información en la web del Café San Telmo] [FOTOS: Cecilia Díaz Betz]

 

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