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Piensa en un nombre de banda que sea sugerente, evocador y se relacione directamente con cálidos y agradables recuerdos: Big Summer. Muy bien. Ahora, pon título a su primer largo, conservando las connotaciones positivas del nombre antes elegido. ¿Qué tal “Everything Is Going To Be Ok”? Perfecto. Entonces, unámoslo todo en una misma línea: Big Summer, Everything Is Going To Be Ok (El Genio Equivocado, 2013). Así obtendremos como resultado el álbum de estreno del cosmopolita proyecto liderado por el portugués afincado en Barcelona Vasco Batista (voz y guitarra) y completado por Shorn Keld (bajista) y Simon Mille (batería). Un LP que, empezando por su propia denominación, invita a creer que una realidad mejor es posible, que las cuitas privadas se pueden volatilizar de un plumazo absorbiendo buenas vibraciones y que el estado de derrumbe generalizado que nos rodea se puede revertir sin que ningún mezquino cantamañanas de risa floja nos venga a decir que ya se ve la luz al final del túnel ni que un inútil con dicción deficiente recurra a versos de Antonio Machado y Fernando Pessoa para afirmar que “tendremos un mañana colmado de días azules y soleados”.

Pero, a pesar de los obstáculos, no lo dudes: “Todo va a ir bien”. Vasco Batista y sus Big Summer transforman esa optimista sentencia en respuesta a las múltiples cuestiones relacionadas con el amor, las emociones y los vínculos interpersonales; y, a la vez, logran que se corresponda con la luminosidad, el buen ánimo, la tranquilidad y el alivio que transmiten parte de las composiciones que integran “Everything Is Going To Be Ok”. Aunque aquí también hay espacio para que algún que otro chispazo agite los oídos y pequeñas sacudidas eléctricas estimulen los músculos. De esa combinación de calma y energía, expresada a través del pop, el rock, el folk y la psicodelia de filiación anglosajona -brincando de la Costa Oeste de Estados Unidos a la Gran Bretaña libre y atrevida de The Beatles época “Rubber Soul” (Apple, 1965) y “Revolver” (Apple, 1966)-, nace una forma de encarar dilemas y problemas terrenales y etéreos desde una perspectiva relajada pero firme, pausada pero aguda. El cuarteto inicial del repertorio –“Slow Down”, “Golden Fur”, “Half Empty” y “Wax On The Pavement”– lo corrobora deslizándose con la misma parsimonia con la que se observa el discurrir de la vida en un desierto, el movimiento de las olas del mar que se deshacen en la orilla de una playa y la puesta de sol tras las montañas con una brizna de hierba entre los labios.

Big Summer se muestran, de entrada, como el reverso sentimental de la revolución subterránea de Grupo de Expertos Solynieve, con los que tienen en común varios puntos estilísticos, aunque en su caso parten de una posición serena para ordenar cuitas afectivas interiores. Pero la banda de Vasco Batista no profundiza únicamente en los diversos postulados del pop-rock sureño, sino que le elimina el aspecto arenoso para convertirlo en pop cristalino (“Out Of Time” -single previo de este álbum de factura impecable- e “If You Were My Captain”) y le insufla vitalidad surfera (“I’m Here” -eufórica a más no poder- y “Do It Alone”), demostrando que domina el género y sus variantes excelentemente. Esta destreza, además, permite a Big Summer realizar brillantes desvíos hacia el shoegaze en el que la voz planea entre feedback guitarrero (“I Like Your Shirts”) y el sonido psicodélico añejo que no necesita aditivos para acercarse tanto a los Beatles más desnudos y menos encorsetados como a los contemporáneos Unknown Mortal Orchestra (“Scandi Blues”).

“Everything Is Going To Be Ok” arranca con lentitud para ir creciendo poco a poco hasta erigirse en una obra caleidoscópica, colorista y con el tono sensitivo justo y necesario para que todo aquel que la recorra viva un verano eterno, lo guarde en su corazón y se convenza, de una vez por todas, de que “todo va a ir bien”. No te quites de la cabeza esta frase: tarde o temprano se hará realidad…

 

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