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La serbia Lea Dobricic, el francés Tommy Kid y el polaco Hyena, ganadores del Burn Studios Residency 2013 -de cuyo ambiente nos empapamos en una interesante e intensa anterior visita a su Bootcamp-, tenían ante sí la oportunidad de sus vidas: ocupar una plaza en tres de los clubs más importantes de Ibiza –Privilege, Sankeys y Café Mambo, respectivamente-, participar en otros locales fundamentales de la isla e intervenir en algún festival estatal e internacional para, durante la temporada de verano, dar el gran salto en sus carreras como djs y productores dentro del competido mundo de la música electrónica de baile. Un sueño hecho realidad para los tres jóvenes que pudimos vivir (de algún modo) desde dentro a través de la experiencia englobada en el hashtag #viveburnibiza. ¿Y cómo se puede disfrutar, en todos los sentidos, de la isla blanca de la mano de Burn, la bebida energética de la luminosa llama de fuego? Esta crónica tratará de ofrecer la respuesta.

Eso sí, para materializarla, la mañana del jueves 5 de septiembre tuvimos que volver a respirar hondo y armarnos de paciencia para sobrellevar las escalas, las esperas y los trasbordos que conlleva volar desde la esquina galaica del país hasta Ibiza. Un esfuerzo, dicho sea de paso, por cuyo objetivo final merecía la pena. Y lo afirmamos por haber tenido la posibilidad de comprobar que no sólo de la diversión nocturna se alimenta el clubber ibicenco, sino también de la serenidad diurna de las playas situadas en el entorno de Sant Josep de sa Talaia, reductos de belleza y paz en los que tomarse una relaxing cup of café con leche en las tradicionales terrazas colindantes a los arenales.

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Ya fuera bajo los efectos del sol mediterráneo o de la agradecida sombra de los pinares, nos encontrábamos en el contexto ideal para que, a lo largo de la mañana y la tarde, cuerpo y mente se prepararan para encarar la primera noche del fin de semana en las mejores condiciones. El destino inicial: Pachá. El mítico club organizaba una de sus celebraciones de viernes incluidas en sus fiestas semanales Insane, comisionadas por John Digweed y Fritz Kalkbrenner. A pesar de la todavía temprana hora, con el house marca de la casa por un lado y con los sonidos derivados del progressive-house, el trance, la EDM (no faltó el “Don’t You Worry Child” de Swedish House Mafia) y varios remixes mainstream (de “One More Time” de Daft Punk a “Give Me All Your Luvin’” de Madonna) que salían de la sala Sweet por otro, el variopinto público que accedía al espacio confluía en su concurrido photocall para inmortalizarse junto a las dos cerezas de su legendario símbolo.

Tal escena reflejaba a la perfección el poder de atracción de Pachá y sus cuarenta años de historia, que se podían recrear admirando la imagen que da la bienvenida a los asistentes: en ella, se observa la casa payesa original donde nació el club en 1973, enclavada en el desértico paisaje típico balear de la antigua Ibiza y alrededor de la cual, sorprendentemente, aún hoy orbita el enorme, bello y selecto local que acoge a clubbers de pura cepa, veteranos del baile, chicas devotas de los bikinis estrambóticos y los shorts culeros, turistas recalentados por el sol y, claro, gente de a pie que busca embriagarse de los beats guardados en las maletas de los mejores djs del mundo.

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Este ambiente contrastaba radicalmente con el de nuestra siguiente parada: Sankeys, para un servidor uno de sus locales favoritos de la isla. El equipo de FPM ya había podido empaparse durante el citado Bootcamp Burn Studios Residency 2013 de su oscura y, a la vez, fluorescente atmósfera underground y su música absorbente, por lo que volver a él era una garantía de gozo máximo. Y así fue, propiciado por las peculiaridades de la fiesta Flying Circus, auspiciada por Steve Bug y trufada de gordísimos graves y potentísimos ritmos tech-house, ácido UK garage de bajos percutores y funky-house vitaminado aupados por un sonido brutal que hacía retumbar sin piedad el suelo metálico de la pista. Al mismo tiempo, se apreciaba que la temporada estival en la isla está llegando a su fin, porque sus diferentes canchas ya no se veían tan pobladas y repletas de torsos masculinos desnudos y pecaminosos escotes femeninos como hace unos meses… Con todo, se agradecía moverse con holgura para testar de primera mano cómo el gentío acudía a Sankeys con el único pretexto de entregarse totalmente al baile, ni más ni menos, sin límites, fachadas ni falsas pretensiones. Al fin y al cabo, ese es el gran motor que impulsa el asunto ibicenco, amigos…

Aunque no lo crean, en Ibiza también llueve. Pero no lo hace igual que en el resto del planeta. Al menos, esa es la impresión que provocar sentir caer unas cuantas cálidas gotas del extrañamente encapotado cielo de la isla. Las (suaves) inclemencias climatológicas, sin embargo, no impidieron que la jornada del sábado se desarrollara tal como estaba previsto: correspondía acercarse -para nosotros, afortunadamente, por segunda vez- a Sant Antoni de Portmany para sentarnos en una de las mesas del Café Mambo -otro de los enclaves predilectos del abajo firmante-, presenciar la maravillosa puesta de sol que se observa desde el lugar y entrevistar a dos de los vencedores del Burn Studios Residency 2013, Lea Dobricic y Tommy KidHyena se había ausentado al haberse desplazado a tierras croatas-. Dos grandes promesas de la actual escena electrónica europea y mejores personas que derrocharon simpatía y amabilidad para relatarnos sus vivencias en la residencia / academia, sus sensaciones tras ser elegidos entre los tres triunfadores y los pormenores de su etapa ibicenca desarrollada a lo largo del verano.

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