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“The Spirit and The Flesh”, el fascinante homenaje de Michael Roy al último libro incompleto de Henri-Pierre Roché, llega a la valenciana Espai Tactel.

 

Pese a ser conocido mayoritariamente gracias a Godard y la adaptación cinematográfica que este último realizó de su novela “Jules et Jim“, la figura de Henri-Pierre Roché es clave para entender lo que fueron las vanguardias artísticas de principio de siglo más allá de los talleres, las telas y los cinceles: espíritu inquieto y amigo de todos, sus tres novelas autobiográficas narran las vidas y peripecias entre chicas, fiestas y luces de neón de los que fueron los artistas más importantes del bullicio estético vanguardista. Y es justamente una de estas novelas, la última e inacabada “Victor“, la que ha inspirado al artista Michael Roy en su más reciente exposición, “The Spirit And The Flesh“, que podrá verse en el Espai Tactel de Valencia del 26 de junio hasta el 7 de agosto.

La novela de Roché narra principalmente el triángulo amoroso formado por Victor, Patricia -pseudónimos de Marcel Duchamp y Béatrice Wood, respectivamente- y el mismo Henri-Pierre Roché en la Nueva York de las vanguardias. Pero Michael Roy opera en “The Spirit And The Flesh” una reinterpretación de la historia escrita por el artista francés, ampliando el relato y apropiándose, en cierto modo, de la vida y las obras de sus protagonistas. La exposición de Roy, sin embargo, va más allá del mero ilustrar y recuperar estas tres figuras histórico-artísticas: “The Spirit And The Flesh” inquiere a través de este triángulo amoroso sobre temas como la atracción sexual, el deseo de vida o la Liebsbedingung (término que, despojado de su aspecto de trabalenguas, corresponde a la condición del amor teorizada por Freud).

De esta forma, las obras de Roy se despliegan ante el espectador como una especie de representación (ya sea en clave de filme u obra de teatro) que nos permite rescatar esas intensidades de la relación entre Duchamp, Wood y Roché al hacernos olvidar quiénes somos nosotros mismos con una estética hecha de desechos de intimidad y fragmentos silenciosos: tres retratos de los protagonistas pintados con esmalte de uñas, una serie de cianotipias de diferentes personajes desnudos y un dibujo de un extracto del libro “Victor“, donde quedan recogidos las reglas del juego de esa historia a tres bandas.

 

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