Los 25 mejores discos internacionales de 2017

Cerramos nuestras listas de lo mejor del año con los 25 mejores discos internacionales que lo han petado a base de bien en 2017 (y que, además, nos han viciado cosa mala).

 

Ya está. Se acabó. Con esto y un bizcocho, cerramos nuestras listas de lo mejor del año 2017. (Bueno, todavía nos queda la habitual selección de promesas musicales para el año que viene, pero esta se publicará en enero y casi que es una lista del 2018, ¿no?) Ha sido un viaje largo y apasionante, y le ponemos el punto y final como hacemos cada temporada: con esta lista de los mejores discos internacionales que siempre había sido, la verdad, la lista más importante de todas. Y, aunque en los últimos tiempos los discos nacionales le han ganado muchas posiciones, oye, sigue siendo una listaza muy tremenda.

Sobre todo porque, para nosotros, esta lista es una especie de panóramica apasionante del trabajo realizado durante todo el año. Cuando la vemos, puesta así en perspectiva, nos asombra no sólo la buena salud de la cosecha musical del 2017, sino sobre todo la variedad de las cosas que nos flipan… No avanzamos acontecimientos, pero aquí encontrarás de todo un poco. Sin vergüenzas, sin complejos. Simple y llanamente, los 25 discazos internacionales que en Fantastic Mag no hemos podido dejar de escuchar a lo largo y ancho de este año que estamos a puntito de cerrar.

 

25. ELECTRIC LINES / Joe Goddard. Voy a dejar por escrito algo que hace mucho tiempo que pienso pero que nunca me atrevo a verbalizar en voz alta (o en un artículo que vaya a salir publicado): el éxito de Hot Chip y de The 2 Bears se lo debemos básicamente a Joe Goddard, ¿no os parece? Si pensamos que los proyectos paralelos de los otros pesos pesados de esas dos formaciones (Alexis Taylor y Raff Rundell, respectivamente) son bastante anodinos, por no decir infectos, la conclusión evidente es que Goddard es la master mind detrás de ambos tinglados. Una sensación más clara todavía desde que Joe publicó “Electric Lines“, su primer álbum en solitario (pero con un buen puñado de colaboraciones) en el que se dedica a buscar el punto intermedio entre el pop electrónico de Hot Chip y el house bailable de The 2 Bears. Al final, por cierto, vamos que si encuentra el punto intermedio: lo encuentra, lo estimula, le mete dos dedos, le da una buena sesión de placa-placa y le hace llegar al orgasmo. Poca broma. [Raül De Tena]

 

24. YOURS CONDITIONALLY / Tennis. ¿Puede ser que la carrera de Tennis se haya visto minimizada por culpa de que desde La Biblia Indie (es decir: Pitchfork) nunca le hayan otorgado más de un 7 como puntuación en las reseñas de ninguno de sus discos? Sí, claro que puede ser. No seamos naifs: está claro que gran parte de la prensa musical internacional funciona por repetición, por pura mímesis, y si Pitchfork dice que Kendrick Lamar es lo puto más, antes optarás por un “no lo entiendo todavía, pero lo estoy intentando” que por un “esto es una mierda como una casa“. Y también está claro que, si en Pitchfork no le hacen ni puto caso a tus discos, es bastante difícil que sobresalgas en medio de la marabunta musical de la era de la infoxicación. [leer más]

 

23. TAKE ME APART / Kelela. Mira que Kelela lo tenía difícil, la tía. Para empezar, cualquier cosa que suene a nu-r&b ahora mismo suena un poquito pasado, como que da cosita, como que mola pero no, como que te gusta pero mejor no lo dices en voz alta. Y, sobre todo, ¿hola? ¿Existiendo FKA Twigs quién necesita a Kelela en pleno año 2017? Pues, mirad, todos. A Kelela la necesitamos todos y así lo prueba precisamente su pletórico primer álbum, “Take Me Apart“. Eso sí, un consejo de amiguis: este no es un disco que entre a la primera y te ultra fascine. No. Vamos, que no es un disco de Britney. Es más bien un trabajo que se cuece a fuego lento y va liberando sus aromas poco a poco. Está repleto de canciones de esas que mejor con auriculares porque tienen una gran parte de fisicidad, de cuerpo y fluidos corporales. De hecho, es un disco tan redondo que la que debería preocuparse ahora es FKA Twigs. Porque, después de algo tan maravilloso como “Take Me Apart“, ¿quién necesita que vuelva FKA Twigs? [Raül De Tena]

 

22. FUTURE POLITICS / Austra. La anarquista Emma Goldman afirmó en su día que “si no puedo bailar, esa no es mi revolución”. Austra capturan al vuelo esa sentencia y hacen que su synthpop sea un estímulo físico compatible con las inquietudes ideológicas y existenciales que genera nuestro presente, tal y como demuestran dos de los temas que forman parte del eje central de “Future Politics”: el titular, que aboga por un giro significativo en el mundo de la política para que las cosas, de verdad, cambien; y “Utopia”, reflejo del desencanto de Stelmanis por su ciudad, Toronto, cuya vacuidad le sirve para pensar en su propio lugar utópico. A su alrededor orbitan otras piezas de marcado carácter contestatario, ya sea llamando a la acción para acabar con el coma social (“We Were Alive”, cuya línea continuaron después Depeche Mode con su single “Where’s The Revolution”), apelando a la rotura de cualquier cadena o barrera (“Freepower”) o recordando el modo en que se está aniquilando el planeta (“Gaia”). [leer más]

 

21. FLOWER BOY / Tyler, The Creator. Para comprender las letras de este disco en su totalidad resulta necesario tener un master en “The Wire” (o haber conseguido ver la serie al completo sin recurrir a los subtítulos)… Y, aun así, reconozco que incluso a mi me interesan las letras de este disco originalmente titulado “Scum Fuck Flower Boy” (de verdad, con lo bonito que suena, tenía que venir la discográfica a joder la poesía de este título con su mojigatería). Me interesan por todo el tinglado que se ha montado alrededor de la sexualidad del propio Tyler, The Creator, señorito conocido por ser un bocachancla que se ha metido en más de un beef con los colectivos LGBTI y feministas y que, sin embargo, podría haber salido del armario a través de ciertos guiños sutiles en las letras de “Flower Boy“. [leer más]

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