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El año pasado, “Tomb Raider” llegaba hasta Xbox 360 y PS3 amparándose en una idea básica pero efectiva: renovar la imagen de Lara Croft. A nadie se le escapa que esta saga estaba viviendo momentos realmente bajos, así que no es de extrañar que Square Enix entrase al trapo dispuesto a proporcionarle a la arqueóloga aventurera una buena sesión de electroshocks que borrara las últimas (malas) experiencias de la memoria colectiva y nos dispusiera en las mejores condiciones mentales y físicas para encarar una nueva etapa en la forja de este mito postmoderno. Lo consiguieron con creces: con la serie “Uncharted” como referencia directa pero ni literal ni mimética (vamos: no se trataba de copiar la otra saga, sino de añadir algunos de sus conceptos a los preceptos básicos de los juegos protagonizados por Croft), el nuevo “Tomb Raider” se convirtió en uno de los juegos más destacados de su año (acabó brillando en el número 7 de nuestra lista de los mejores videojuegos del 2013) y, sobre todo, consiguió actualizar el personaje de Lara como un icono a punto para el siglo XXI.

En su momento, en Fantastic Plastic Mag ya abordamos la review del nuevo “Tomb Raider” en la forma de un Foreplay en el que os explicábamos pasito a pasito nuestra primera (y bien larga) partida al juego… Pero, hace unas semanas, la fiebre Croft volvía a infiltrarse en nuestros organismos con el anuncio de que esta nueva entrega de la saga tendría una “Definitive Edition” en exclusiva para Xbox One y PS4. La idea es que el juego en sí es el mismo: la historia, las aventuras, el gameplay… Todo resta invariable excepto unos gráficos muy pero que muy tuneados y el hecho de que, desde el principio, esta “Definitive Edition” ya incorpora todos los contenidos descargables que fueron lanzados con posterioridad a la aparición del juego original. Precisamente por todo lo dicho, resulta algo repetitivo volver a hacer una reviews, así que nuestra propuesta es mucho más divertida: ¿por qué no jugamos a buscar las 5 diferencias entre “Tomb Raider” y su “Definitive Edition” (o, por lo menos, la “Definitive Edition” de Xbox One, que es la probada en esta ocasión)? Evitando tecnicismos (porque, al fin y al cabo, nadie está aquí para hacer carrera, sino para disfrutar de forma pura y dura), aquí van las 5 diferencias básicas apreciables entre ambas versiones después de varias (muchas) horas de juego.

 

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1. ¡NOS HAN CAMBIADO A LARA! Esto es lo primero que salta a la vista en los primeros minutos de juego de “Tomb Raider. Definitive Edition”: una vez sobrepasada la intro y ya en plena faena, es inevitable percibir que incluso los rasgos de la heroína han variado. Es difícil definir con exactitud cuáles son las diferencias, pero las facciones de Lara no son las mismas: ¿tiene los ojos más rasgados? ¿Los labios más voluminosos? Ni idea. Al fin y al cabo, esto es una opción casi cosmética. Lo que sí que es perceptible es que el pelo es mucho más realista: la cantidad de pelos que se agitan con cada movimiento ha aumentado de forma exponencial, aumentando la verosimilitud de la heroína. Y, claro, si hablamos de cambios en la protagonista, es inevitable citar aquí que, desde el principio de “Tomb Raider. Definitive Edition”, tenemos la posibilidad de vestir a lara con cualquiera de sus nuevos seis trajes: amazona de la selva, aviadora, señora de las nieves… ¿No habíamos deseado siempre poder vestir a la Croft? Una pena que no podamos desvestirla, claro.

 

2. LA BELLEZA ESTÁ EN EL DETALLE. Habrá quien diga que, al fin y al cabo, los gráficos puede que sean mejores, pero que tampoco es que hayan mejorado “una barbaridad”. A lo que yo digo: ¡mentira! Si lo pensamos con detenimiento, la belleza está en el detalle, y este nuevo “Tomb Raider. Definitive Edition” ostenta un nivel de detalle en sus gráficos que es una verdadera locura. Ya he mencionado más arriba el pelo de Lara Croft, pero a eso hay que sumar que tanto la heroína como su entorno se ven beneficiados ahora por unas texturas mucho más detalladas: cuando la protagonista está sucia, está sucia con mayor detalle; y cuando atraviesa el entorno, su impacto sobre este se puede apreciar de forma mucho más fina y coherente. A eso hay que sumar una iluminación mucho más realista y, sobre todo, un “ruido ambiental” mucho más elevado: las partículas que flotan ahora en el ambiente (nieve, lluvia, suciedad provocada por el fuego) aparecen en mayor número, haciendo mucho más completo el periplo de la heroína por la isla.

 

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3. ¡MOSTRAR MAPA! Una de las principales novedades de Xbox One fue el hecho de integrar la experiencia Kinect desde el minuto cero. Y parece que, en “Tomb Raider. Definitive Edition”, una de las premisas básicas es precisamente aprovechar esta integración. Lo más útil, en este caso, son unos comandos de voz que sirven de atajo y nos ahorran tiempo y lío a la hora de recordar botones. Basta utilizar expresiones como “mostrar mapa”, “pistola”, “arco” o “fusil” para que el juego ejecute estas órdenes de forma rauda. Lo del cambio de armas, por cierto, es pura genialidad: ¿estabas utilizando el arco de forma sigilosa y tus enemigos han descubierto el pastal lanzándose hacia tu yugular? En circunstancias normales, te estresarías para cambiar de arma. Aquí dices en voz alta “fusil”, aprietas el botón de disparo y santas pascuas. ¿El único problema? Que si estás jugando mientras tu pareja está contigo en el sofá y resulta que tu pareja es un poco putas, encontrará bastante divertido decir “mostrar mapa” todo el rato para joderte la partida. Gajes del oficio de aventurero, claro.

 

4. ME GUSTA EL MUEVE MUEVE… Aquí ya llegamos a las diferencias algo más chorras pero igualmente divertidas. Uno de los retos paralelos de Lara en “Tomb Raider” era encontrar diferentes reliquias en el mapa: objetos ancestrales que, al fin y al cabo, es lo que pirra a los arqueólogos. Y recordemos que Lara es una buenorra, pero también una arqueóloga. Sea como sea, en esta “Definitive Edition”, cuando nos hagamos con nuevas reliquias podremos “cogerlas” con la mano (ya sabes, haciendo el movimiento delante de la cámara de Kinect) y moverlas a la búsqueda de pequeños detalles que nos revelarán datos probablemente útiles en nuestra aventura. O para nada útiles, ¿quién sabe? La cuestión es: ¿y lo que mola?

 

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5. VOYEURISMO REFINADO. Uno de los principales placeres de todo “Tomb Raider” es disfrutar del paisaje desbordante, de los parajes alucinantes a los que suelen llevarnos las aventuras de Lara. En esta “Definitive Edition”, además, podrás controlar tu visión sobre el paisaje: en determinados momentos del devenir de Croft por la isla, el iconito de unos prismáticos surge en una esquina de la pantalla, indicando que, si mueves tu cuerpo de un lado a otro, el punto de vista se moverá contigo. De nuevo, esto le parecerá a muchos una chorrada de tomo y lomo… Pero lo cierto es que, al fin y al cabo, muchas de estas incorporaciones chorras consiguen algo que, al fin y al cabo, viene siendo la última frontera de los videojuegos: aumentar la sensación del jugador de estar “dentro” del juego. Sin lugar a dudas, si hay algo que eleva esta “Definitive Edition” por encima del “Tomb Raider” original es precisamente que el jugador siente mucho más la aventura en primera persona. ¿Qué más se le puede pedir a un juego?

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