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La guapa Brianda Fitz-James está muy acostumbrada a lucir la ropa de marcas y diseñadores de todo pelaje, pero desde hace unos meses también luce, y con gran orgullo, las prendas de su propia firma de ropa: Planet Palmer aterrizó en verano de la mano de Brianda, Ana Rodríguez e Isabel Fernández, una tríada de jóvenes talentos femeninos que pusieron a rodar juntas sus ideas y que dieron a luz a una de las colecciones más divertidas que hemos visto este verano que se acaba de ir y que pronto se convirtió en una de las más populares. De entrada, Planet Palmer lo tiene fácil, ya que cuenta como imagen y embajadora con uno de los rostros más conocidos del faranduleo de bien madrileño. Pero un proyecto no alcanza el éxito solo por tener a una cara conocida en la delantera y, si no hay algo tangible y bien hecho detrás, es imposible que todo el mundo caiga rendido y dé su beneplácito de la mejor manera que se puede hacer cuando se trata de moda: comprando.Esta joven firma madrileña ha conseguido este verano lo inédito: colgar el cartel de “sold out” en casi todas sus prendas, tanto en su página web como en todas las tiendas pop-up donde han estado disponibles durante los últimos meses.

Normal. La primera colección de Planet Palmer era ridículamente bonita, atractiva y, lo más importante en estos casos: ponible. Por un lado, jugaba a favor su llamativa estética: todas las prendas brillaban gracias a unos estampados vivarachos que entraban por los ojos y lucían de vicio. Sus camisas, vestidos y leggings estaban regados de flamencos rosas y minerales loquísimos… Era imposible no quererlo todo. Pero, por otro lado, también ha jugado a su favor un buen trabajo de comunicación, una notable habilidad para darse bien a conocer y el hecho de que desde el primer momento han querido que se sepa que toda la producción de sus colecciones se hace en talleres españoles y cuidando al máximo cada detalle de la producción. Un indiscutible win, win, win.

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Pues bien, Planet Palmer ha resultado no ser flor (o palmera) de un día, y sus tres responsables han querido demostrar que están in it a tope presentando enseguida su segunda colección para la temporada de otoño. Aún no nos resignamos a colgar los flamencos en el armario y nos ponen delante una colección mucho más ambiciosa que la primera, pero igual de efectiva. Se llama “Sociedades Secretas” y, de nuevo, su estética gira alrededor de una de sus obsesiones: si en la primera colección eran los minerales y sus sorprendentes formas y refracciones, en este caso la cosas se centra en la imaginería y simbolismo de las sociedades secretas… Con toda la locura gráfica que eso conlleva: brujas, akelarres, símbolos secretos, cripticismo y señales escondidas, este leit motiv les ha permitido dar rienda suelta a su imaginación y ensamblarlo todo de nuevo en una serie de prendas que funcionan a la perfección tanto en chica como en chico (la línea unisex es una novedad de esta temporada).

El punto de partida es el mismo: patrones sencillos donde el protagonista sea el estampado; la técnica se repite: mezcla de dibujo manual y gráficos por ordenador y los materiales se adaptan al frío: hay sudaderas de algodón, camisas de algodón seda y jerseys de alpaca. De momento, se puede comprar en su página web y en Madrid, en Rughara; pero, como ya hicieran con su anterior colección, prometen una tournée por toda la geografía española y llevarla con ellas a diferentes pop-up stores. Esperamos que la traigan pronto a Barcelona y, si las vemos, aprovecharemos para felicitarles por el buen trabajo y preguntarles por el dichoso secreto de la Esfinge…

 

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