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En estos tiempos que corren, en los que Britney ha decidido que quiere ser la poligonera mayor del reino, sorprende ver cómo otras poligoneras de tomo y lomo echan el freno asustadas ante los ovarios de la Spears. Vale, sabemos que nos estamos inventando completamente esta historia, pero realmente nos encanta imaginar a Katy B, esa mujer que tú ves ahí y que nosotros hemos visualizado caminando en un mar de pirulas que le llegaban hasta las rodillas, escuchando “Work Bitch“, echándose las manos a la cabeza y exclamando: “¡Nunca podré superar este nivel de piyulismo!“. Eso no significa que, de cara a sus segundo disco (todavía sin fecha oficial de lanzamiento ni título), Katy haya decidido alejarse de la música de baile… Simple y llanamente, va a esforzarse en no hacer música pensada para los travestis gogós de las discotecas de extrarradio de Valencia. Bien por la B.

Esta sensación ya hizo acto de presencia en aquel “What Love Is Made Of” que pudimos escuchar hace unos meses y, ahora, se repite con “5AM“. Ya tiene mérito, además, que una canción se titule “5AM” y que no recuerde a bocas pastosas, humo rancio salido de una máquina a pie de pista clubera y alcohol de garrafón. Sorprendentemente, el nuevo single de Katy B consigue sonar con dureza (ese ritmo marcial que no para, como un martillo hidráulico golpeando sobre un lecho de algodón) sin llegar a extremos chonis ni poligoneros. Y, sobre todo, la voz de la diva británica vuelve a brillar a gran altura a la hora de masajear las melodías danceras con un estribillo dulce y pegajoso. A ver, que después de “Work Bitch” cualquier cosa nos parece dulce, pero hay que reconocer que Katy B se nos está sofisticando. Y eso, de cara a su segundo disco, son muy pero que muy buenas noticias.

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