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Todo comenzó cuando Elena Sestelo decidió empezar a hacer canciones e iniciar de este modo su proyecto en solitario bajo el nombre de Nalda, a secas, sin trampa ni cartón. En el año 2006 recopiló parte del material que tenía e hizo su primera publicación, y el año siguiente incluso participó en un recopilatorio en homenaje al cantautor Andrés Dobarro. Durante años pareció que la cosa iba a acabar ahí, pero en 2011 se hizo la magia y de la unión con Roberto Cibeira surgió la formación inicial de lo que sería When Nalda Became Punk, y en el mes de agosto nos regalaron un primer single en vinilo (con el sello Pebble Records) que contenía una cara A donde se nos explicaba por qué Nalda se convirtió en punk y una cara B que con el tema “DIY“. Si con esto ya nos habían ganado, terminaron de rematar la jugada con “Truffaut, The Dog“, tema dedicado al perrete de Elena y con el que el corazón y los ojos nos hicieron chiribitas. Truffaut tuvo que sentirse el perro más afortunado del mundo llevando un tema tan cuqui su nombre: incluso se incluyeron sus ladridos de felicidad.

Llegados a este punto, los vigueses ya tenían una expectante audiencia esperando un LP hecho y derecho que parecía no llegar por problemillas con el sello inglés, pero este deseo que se vio concedido ya que cayeron simpáticos a Shelflife Records, y el 5 de febrero de 2013 su debut “A Farewell To Youth” (Shelflife, 2013) vio la luz. Fue grabado y producido por Iván Juniper y Eva Guilala (ex Juniper Moon y actuales Linda Guilala) y mezclado por Ian Catt, conocido por ser productor de grupos como Saint Etienne, The Field Mice o The Wake. El sonido que encontramos entonces y que continúa con su nueva propuesta recoge lo mejor del indiepop puro, mezclándose con influencias noventeras britpop, enérgicos momentos con ramalazos punk y un toque más “tosco” y rudo, más grunge, que mucho tiene que ver con la escena norteña actual.

Como decíamos, “Indiepop or Whatever!” (Shelflife, 2014) -que cuenta con la participación de Antonio Llarena, quien completó la formación actual de la banda al unirse en 2013- es el nuevo y suculento EP de estos genios, y con él vuelven al formato pequeño que tan bien funcionó en sus inicios. Los cuatro temas que lo componen han sido grabados, producidos y mezclados por Bruno Murmura y suponen un homenaje al género que tanto ha influenciado al grupo en general, y a Sestelo en particular, desde sus inicios. “Song for Carrie Mathison” fue el anticipo que nos dieron y tema elegido para dar inicio al EP: pura energía y felicidad pop dedicada a la prostagonista de la serie televisiva “Homeland“. La euforia constante que nos transmiten esos guitarrazos jangle y la dulzura de la melodía (espléndido el momento en el que se queda a dúo con el bajo mientras son acompañados por la batería) consigue ese contraste tan efectivo con el drama que encierra la letra, el impecable trabajo con los sintetizadores termina de elevar a este nuevo single al altar de los temazos nacionales.

Indiepop or Whatever!“, más cercana al punk y con las reminiscencias twee que llevamos escuchando en muchos de sus temas, es vitalidad con -tal vez- una chispa de rabia contenida. Aquí también contamos con esos preciosos momentos de dúo melodía vocal-bajo, y con juegos entre las voces que se acaban uniendo en frases que con total seguridad todos cantaremos a grito pelado en sus conciertos (“Indie pop or whatever!“, “Indie pop forever!“). “Daylight Saving Time” encarna ese sonido más rudo que comentábamos, moderadamente más grunge y con un sintetizador que llega a llevar la melodía y que se marca un pequeño solo muy curioso. Aquí nos volvemos más metafísicos y reflexionamos sobre la dificultad de encontrar nuestro lugar en el mundo entre la infinidad de caras que nos rodean, como se canta en el apoteósico y sencillo final. Por último, “A Secret Plan” borra ese regusto amargo que nos había dejado la anterior para volver a darnos un subidón con su esperanzadora letra. Los sintetizadores son los verdaderos protagonistas en el plano instrumental, siendo el principal soporte armónico y jugando a dos bandas realizando melodías que se nos pegarán y tararearemos, sonando a veces muy estilo videojuevo noventero de Atari.

Como podemos escuchar, en “Indiepop or Whatever!” se han seguido las fórmulas presentadas en el anterior LP y no se alejan mucho de ellas pero, como lo que hacen está muy bien hecho, el plan ha salido redondo y el resultado vuelve a ser muy convincente. Otro minipunto para When Nalda Became Punk.

 

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