Había tremendas ganas de volver a ver a George Lewis Jr. de nuevo en directo. Le recordábamos presentando el MA-RA-VI-LLO-SO “Forget” (Terrible, 2010) en el memorable Primavera Sound 2011. Su actuación entonces en el escenario Pitchfork quizás pecó de irregular, pero poder disfrutar por primera vez en vivo de esas canciones que en apenas escasos meses se habían convertido en clásicos para parte de la fanaticada (entre los que me cuento) valió la pena a pesar del sonido un pelín disperso que acompañó todo el concierto. “Confess” (4AD, 2012), el segundo disco de Twin Shadow, ahonda en las propuestas ya presentes en “Forget”, pero quizás pierde el calado emocional que adicionalmente trascendía la perfecta propuesta pop de ese debut. Aun así, contiene un buen puñado de gemas de inspiración ochentera nada velada (“Five Seconds”, lo sabemos todos, es una maravilla, pero ¿podrían ponerle alguna objeción a “Golden Light”, “You Call Me On”, “The One” o “When The Movie’s Over”?), que lo convierten en un disco quizás no memorable, pero sí más que disfrutable.

La Sala Apolo llena hasta la bandera, abarrotada de modernos, diablas y demás gente de buen ver. Aun así, aquello no fue precisamente un ataque de histeria colectiva: la audiencia estuvo globalmente comedida y hasta un poco fría. Será cosa de este otoño que tiene mucho de invierno. Eso y que nos hacemos mayores, vive Dios.

En directo, Twin Shadow tiran del vozarrón de su líder cuando lo ocasión lo requiere y hasta de trallazo guitarrero. Nos parece bien: parte de la épica de alcoba de “Forget” parece haberse desvanecido para siempre en esta última etapa de la banda, pero lo que sigue intacto es el talento de Lewis para escribir esas joyas pop capaces de dejarnos con la boca abierta, picuetísimos. Así, uno sólo puede quitarse el sombrero (o la boinita o la gorra irónica de camionero, amigos hipsters) ante temas como las mencionadas “Golden Light” –abriendo el show-, “You Call Me On” y “Five Seconds”, que puso en marcha los primeros bailoteos en las primeras filas y en algunos otros rincones de la sala. Lewis, dominicano de origen aunque epítome de la hipsteria neoyorquina, se mostraría cercano y dicharachero en ocasiones, como cuando “bromeó” acerca de lo bien que le habían tratado en Barcelona (“la gente me ha ofrecido bebida, hierba, montones de cocaína y hasta un poco de jamón serrano”).

Y si las canciones de “Confess”, como “Patient” o “Run My Heart”, suenan más ajustadas a esta translación al directo, quizás más apagados sonaron los temas pertenecientes a su debut, que desgranaron predominantemente en la segunda mitad del set, como “Slow” o “At My Heels”. No obstante, qué quieren que les diga, un servidor se sigue emocionando con la apabullante “Tyrant Destroyed”, “Castles In The Snow” y “Forget”, que sirvieron (las tres así, enlazaditas en este mismo orden) casi para cerrar el concierto. “Be Mine Tonight”, que sonó atmosférica y oscura, casi como una ficticia banda sonora de “The Lost Boys” (Joel Schumacher, 1987) y “I Don’t Care”, único bis, pusieron el broche a una velada muy esperada por la parroquia local, que quedó comedidamente satisfecha ante el limitado pero encantador repertorio que desgranaron los muchachos de Twin Shadow esa gélida noche de octubre.

[FOTOS: Gabri Guerrero]

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