El concierto de TOY en Vigo fue la tormenta perfecta

Parecía que la noche del concierto de TOY en Vigo venía cargada de lluvia… Pero la verdadera tormenta se desató sobre el escenario.

 

La noche del sábado 4 de marzo en Vigo era lluviosa y el cielo estaba encapotado, aunque no se auguraba tormenta. Bueno, no meteorológicamente hablando… Porque musicalmente sí que se avecinaba una impetuosa tempestad sónica procedente de las islas británicas y alimentada por TOY, que llegaban a la ciudad olívica por vez primera dentro de la gira española de presentación de su último álbum, “Clear Shot” (Heavenly, 2016), dispuestos a reventar la sala Radar armados con su robusto noise-pysch-rock.

Conociendo de antemano las poderosas prestaciones de Tom Dougall, Dominic O’Dair, Maxim Barron, Charlie Salvidge y Max Oscarnold, las distancias cortas entre escenario y público presagiaban que la fuerza del huracán que provocarían tendría efectos colosales. Así pues, los tímpanos debían prepararse adecuadamente para recibir intensas y placenteras descargas eléctricas.

Holögrama

La aplicación de este consejo también fue recomendable durante el concierto previo de Hölögrama, autores el año pasado de “Gemini” (Foehn, 2016), uno de esos discos tapados que poco a poco se van abriendo paso y van conquistando adeptos por su punch e impacto. Mismas virtudes que Cráneo Prisma y Thylakos mostraron multiplicadas sobre las tablas para ejecutar su tecno-kraut-pop de alma andaluza, espirales mántricas y progresión arrolladora. Apoyados en bases programadas, guitarra planeadora y batería a la que recurrían para reforzar sus extensos desarrollos instrumentales, discurrieron por fases hipnóticas y absorbentes que se combinaban con torrentes de electricidad que agitaban sus tramos más bailables. Esa tensión entre celeridad krautrock y atmósferas espaciales propició que el directo de Hölögrama pudiera catapultarse hasta el infinito y más allá… hasta que el dúo tuvo que volver a poner los pies en la tierra tras exhibir toda una demostración de vigor.

El buen aperitivo ofrecido por Hölögrama antes de la salida de TOY dejó la rampa de lanzamiento despejada para que el grupo británico apretara el acelerador desde el inicio. Pero, al contrario que en sus conciertos de antaño, su estrategia no se iba a basar principalmente en el acoso y derribo noise-rock con toques shoegaze y raíz psicodélica. El motivo de esa evolución tiene título: “Clear Shot”, un trabajo en el que se muestra abiertamente el cariz más melódico y ondulante de su acostumbrado estilo. En resumidas cuentas: en él, TOY suenan más pop que nunca.

TOY

De ahí que su plan en Vigo siguiese direcciones sinuosas, en las que se intercalaban canciones de potencia imparable y ritmo marcadamente kraut (clásicas en su repertorio como “Fall Out Of Love”, “Colours Running Out”) con otras más hipnóticas y puramente psicodélicas (las recientes “I’m Still Believing”, “Fast Silver”, “Clouds That Cover The Sun”) dentro de un conjunto tan apabullante como rico en matices que indicaba que el discurso sonoro de TOY se ha ensanchado positivamente hacia márgenes sugerentes.

Otro cambio significativo en las maneras de TOY había que encontrarlo en los detalles ofrecidos por el omnipresente sintetizador: mientras la ex-componente Alejandra Díez aportaba una pátina cósmica y envolvente, el actual Max Oscarnold inyecta una mayor cantidad de destellos lisérgicos y penetrantes. Gracias a ello, hubo tramos en los que se elevaba la ya de por sí alta velocidad de crucero (con “Motoring” como mejor exponente) que había adquirido la banda y que cuajaba en todo su esplendor cuando se alargaban sus secuencias de ruido guitarrero continuado.

TOY lograron, una vez más, certificar que son una máquina perfectamente engrasada, capaz de dominar sus latigazos eléctricos con precisión y de desatarse hasta rozar la locura como la que vivieron su batería (totalmente entregado y sudoroso) y su bajista (que se mezcló entre el gentío de la primera fila) mientras “Join The Dots” anticipaba que la banda iba a cerrar su grifo de energía sin bajar el pistón. Efectivamente, la tormenta que en el exterior de la sala no llegó a caer en ningún momento se había producido en su interior. [Más información en la web de TOY y en el Bandcamp de Holögrama]

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