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En casos como el de Philip Seymour Hoffman, en los que una trágica muerte puede ser convertida demasiado fácilmente en algo truculento, es cuando resulta obligado ceñirse al trabajo y no a la vida personal. Al fin y al cabo, todos sabemos que los detalles sórdidos venden mucho más que una carrera repleta de papeles brillantes… Pero también está en la mano de cada medio decidir cómo celebrar la vida de alguien que nos acaba de dejar: explorando lo truculento o festejando el talento. Nosotros vamos a optar por lo segundo.

El domingo nos quedamos en shock ante la noticia de la muerte de Seymour Hoffman, así que hemos tardado algunos días en recopilar un top puramente emocional con las películas de este actor que, más que probablemente, no sean las más importantes de su carrera, pero que sí han sido relevantes en nuestras vidas. Nos dejamos en el tintero sus inicios adicto a los personajes weird como los de “Boogie Nights” o “Happiness“, también queda por el camino su etapa más brillante con films como “Antes De Que El Diablo Sepa Que Has Muerto” e incluso pasamos por alto su endivamiento final ya fuera en una vertiente de calidad sublime (su testamento fílmico: “The Master“) o en su faceta más comercial (la más que solvente “La Duda“). Repetimos: estas son “nuestras” películas de Philip Seymour Hoffman. Pero es que, al fin y al cabo, son “nuestras “porque, gracias a su actuación, quedaron imperecederamente enganchadas a nuestra identidad.

 

capote

CAPOTE. Con la verdad por delante, es cierto: “Capote” como película va del “meh” al “wtf“. Es sosita, bastante plana y, por supuesto, no consigue cogerle el pulso ni de lejos a la intensidad del momento que pretende plasmar: el recorrido literario y vital de Truman Capote durante la creación de su obra cumbre, “A Sangre Fría“, y el terremoto emocional que le supuso entablar relación con los dos condenados por los asesinatos de la familia Clutter. Una de las grandes masterpieces de la literatura americana y uno de los libros más apasionantes que he leído jamás. Pero un buen actor es el que hace que quieras seguir viendo la película aunque esta no te convenza, ¿no? Pues esto fue lo que consiguió Philip Seymour en el film que le dio ese Oscar que, tarde o temprano, le tenía que caer y que, como no podía ser de otra manera, le llegó gracias a uno de esos biopics que llevan la palabra “Oscar” escrita en los créditos. Hoffman entró a galope en las oscuras lagunas del Capote de la época (decadente, mordaz como nunca, descreído y aburrido de una sociedad que le hacía la pelota y a la vez criticaba su forma de vida) e hizo una interpretación de esas que te dejan bizqueando y preguntándote dónde acaba el actor y dónde empieza el personaje, disfrutó como una bestia y le salió un papel redondo, grande como la vida. Puede que no fuera su mejor película, pero si te pones a hacer un Top 5 de las películas más relevantes de Philip Seymour Hoffman, dejarse “Capote” fuera es casi tan sangrante como dejarse “Magnolia“, ¿no? [Estela Cebrián]

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