Después de que Van She hubieran aprovechado los calores del verano (septentrional) para dar lustre al siempre en boga electro-synth-pop australiano a través del notable Idea Of Happiness(Modular, 2012), sus vecinos y compañeros de sello, The Presets, no se podían quedar atrás. Por eso, antes de que llegara el cambio de estación, la pareja que maneja sus hilos de silicio, Julian Hamilton y Kim Moyes, se decidió a publicar su nuevo disco, “Pacifica” (Modular, 2012), cuyos título y portada, inevitablemente, también evocan (como en el anterior ejemplo) imágenes refrescantes, sonidos excitantes y paradisíacas postales repletas de colores (sobre todo, marinos). Una idea que, de entrada, poco tiene que ver con la condición del dúo de adalid de la electrónica de baile dura y contundente (cercana al dance-punk y al techno-rock cargado de sintetizadores), con la que acabó ocupando el trono de hierro de una escena caracterizada por la melosidad de Cut / Copy, el registro chispeante de Bag Raiders o el espíritu revival ochentero y noventero de Canyons.

Desde sus inicios, The Presets se postularon como la respuesta salida de las antípodas a los germanos Digitalism, a los británicos Simian Mobile Disco o a los canadienses MSTRKRFT. Al igual que en los trabajos de los citados combos, los de Sidney mostraron en sus álbumes (Beams-Modular, 2006- y Apocalypso-Modular, 2008-) sus dos facetas contrapuestas: representar el papel de ser los más salvajes de la fiesta, que beben directamente del morro de la botella y que no bajan la tapa del inodoro después de mear; y enseñar su corazoncito cuando toca hablar del amor en general y de chicas en particular. Para materializarlo, confeccionaron una doble plantilla a partir de la cual fueron componiendo sus piezas: en un lado, la fiereza del electro trasnochador interpretado por una voz amenazante que incita a la acción (las más conocidas, “Are You The One?” y “My People”); y, en el otro, el tecnopop que salta en el tiempo hasta la época dorada del género (“Girl And The Sea” o “This Boys In Love”). En cualquier caso, Hamilton y Moyes nunca ocultaron su gusto por las oscuras atmósferas de los clubes nocturnos, principal territorio de sus aventuras musicales.

“Pacifica” no escapa de ese guión pero, volviendo al principio, también refleja la apertura estilística de los actuales The Presets, que no llegaron al nivel de sus colegas Van She para dejarse embriagar por efluvios tropicalistas, aunque sí renovaron varios aspectos de su sonido habitual. Para empezar, la pareja afinó su puntería melódica en los temas más reposados, que ya no funcionan como simples ansiolíticos para relajar la tensión fiestera: “Ghosts”, que en principio remite a Miike Snow (esos redobles de percusión…) e incluso a los últimos Coldplay (esos coros del estribillo…), acaba mostrándose como una pieza con personalidad propia que representa un salto cualitativo dentro del catálogo de los australianos; “Promises” se agarra al tecnopop ochentero estándar, pero con un resultado muy provechoso; y “Fail Epic”, adecuado cierre del álbum, camina por la misma senda en forma de baladón atmosférico por el que matarían Hurts.

En el segundo bloque del LP entrarían los cortes que aceleran el ritmo y anuncian que el ambiente de la pista de baile se está caldeando según los modos de, sin ir más lejos, los Depeche Mode tendentes al pop. Así, Moyes (que exprime todo el jugo de los teclados) y Hamilton (que añade más matices a su voz) se disfrazan de Martin Gore y Dave Gahan, respectivamente, para facturar “Push”, “Fall” e “It’s Cool”, tres gemas que se mueven entre el synth-pop sutil y el enérgico. A partir de aquí, la pareja se quita la careta para empaparse por completo del sudor de los beats químicos y progresivos del tech-house de “Youth In Trouble” (curiosamente, la que abre la lata) y “A.O.”, ambas ofrecidas en versión extended mix para que quede claro cuál deber ser su objetivo: quemar suelas de zapatillas por doquier. Junto a ellas, los electro-trallazos concentrados marca de la casa se concretan en “Surrender” y “Fast Seconds”, la cual comienza con un clásico piano noventero y finaliza en una cuenta atrás impulsada por unos sintes cortantes como sierras mecánicas. Pero, sorprendentemente, ese ruido gamberro queda en un segundo plano en “Pacifica”, donde The Presets agrandan su perfil y demuestran su positiva evolución dentro de la materia del pop artificial. Gracias a ello, tendrán más fácil situarse en las primeras posiciones de la disputada clasificación australiana.

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