¿Que le quedará a Peter Silberman -pensará- después de hacer de nuestros sentimientos un amasijo de hostias gracias a “Hospice” (Frenchkiss; 2009)? Está claro que aquel no fue un álbum fácilmente digerible; por eso, tres años después de hacernos chocar de frente contra la realidad, The Antlers vuelven pero de otra manera. En esta ocasión, los de Brooklyn nos invitan a sumergirnos bajo el mar (sic.) y el experimento les sale redondo. “Burst Apart” (Frenchkiss, 2011) fue ampliamente criticado por la “incoherencia” de sus temas, ya que el disco en sí no era un concepto como en el caso anterior, vaya. “Undersea” (Transgressive, 2012) vuelve a serlo. Y desde el minuto cero.

Haga el ejercicio de imaginarse buceando en apnea en su playa ideal. El mar está tranquilo y usted está excitado con las algas, los corales y el agua cristalina. Esto es “Drift Drive”, un desplazamiento, la primera toma de contacto. “Endless Ladder” viene a ser esa inmersión absoluta y también el momento en el que su respiración pueda estarse cortando; pero, ¡tranquilidad!, que ya vamos por “Crest” y aquí usted se siente invencible, está inhalando y exhalando sin la necesidad de oxígeno presurizado y, además, está ascendiendo porque por el momento ya es suficiente. Sabe que volverá a repetirlo porque esta experiencia es inigualable y lo hace sentir libre. Cuando saca su cabeza del agua, suena “Zelda” y no puede evitar sentirse retorcido, porque en este tema escucha cantos de sirena y, aunque estos son disuasorios, sabe que es en una celda donde vive la mayoría. Y es aquí donde se da cuenta que The Antlers lo han vuelto a hacer: le ha vuelto a retorcer, le ha hecho buscar respuestas (y a casi ni las ha encontrado) y todo esto en tan solo en 22 minutos. “Undersea” está cargado de melodías lentas y sensuales, es un EP que va in crescendo y que invita a la reflexión.

Si Jacques Costeau no tuvo la oportunidad de descubrirte el mar, ahora The Antlers vuelve a ofrecerte una nueva oportunidad. Estoy segura de que no te arrepentirás.

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