¿Dónde ha quedado aquella panda de jovencitos que soñaban con crear un emulador eficiente del rock alternativo de los 90 (Pavement, Pixies)? ¿Dónde se ha quedado aquella rabia primigenia, sudorosa y desordenada de sus dos primeros álbumes? A saber. Lo importante es que Tapes ’n Tapes regresan armados con un tercer disco, “Outside” (Ibid Records, 2011), que los aleja de la alternativa americana y los acerca cada vez más al (valga la redundancia) cada vez más muerto indie rock británico. Pero con savia nueva, buenas maneras, perfecta dicción y tres o cuatro temas que los alzan, también, como creadores de hits.

El cuarteto de Minneapolis regresa con “Outside” a la canción directa, sin dilatar, envasada en un circo melódico de rock colegial, riffs gordos, coqueteos con instrumentaciones que se salen de la regla dentro del clásico formato de banda de rock indie y una referencia clave para entender todo el disco: el rock británico de principios de siglo. Josh Grier y compañía regresan al sello que los vio nacer, Ibid Records (aquel que les editó su EP homónimo allá por 2004), tras haber editado sus dos primeros discos con una indie tan potente como XL Recordings. La vuelta a los orígenes del mercadeo no deja de ser algo positivo para una banda que no ha dejado de cosechar buenas críticas con sus dos primeras referencias, “The Loon” (XL, 2006) y “Walk It Off” (XL, 2008), dentro de una potente forma de contentar a bloggers gafapastas y universitarios de residencia de estudiantes a la vez. Tapes ‘n Tapes se muestran mucho más contenidos de lo que deberían, minimizando sus recursos a rasgos generales y dejándonos ver sólo un esbozo de algo que podría ser mucho más grande: sus fraseos de parodia indie oscura a la copla torera con apertura hacia el post-blues en “Nightfall“; el ritmo frenopático de “Desert Plane” con una guitarra que parece emular a posta el sonido de la mítica “Island in the Sun” de Weezer; el aire tropical a lo Vampire Weekend en “One in the World“; la capa de ruido sobre una melodía de grito-mantra indí(e)gena en “Hidee Hoo“; o la caloría inclasificable de “The Saddest of All Keys“. Lo que podría estar más cerca de Good Shoes, Born Ruffians o Los Campesinos!, acaba transformándose en un fraseo de buenísimas intenciones a medio camino entre la gran canción incompleta y la incomprensión ideológica de su propio sonido.

Con su tercer material, Tapes ‘n Tapes se acercan bastante más a grupos como The Libertines o Arctic Monkeys en sus canciones más celebradas y menos cerebrales (“Freak Out“, primer single del disco, es casi un homenaje a la banda de Carl Barat y Pete Dohert; mientras que “Badaboom” contornea circularmente un riff final digno de Alex Turner y los suyos), pero es en el power pop indie en la línea de The Thermals o The Futureheads donde la banda se encuentra más a gusto y desgañita melodías con mayor solvencia y libertad. Josh Grier sigue siendo un cantante que no aprovecha todas sus posibilidades vocales (que son muchas), y es sólo cuando sus gargajos sonoros hacen una cruzada entre Nathan Followill y Ross Millard, utilizando los beneficios de la afonía en piezas como “Mighty Long“, en los que su voz suena en otro estrato. Sobran las piezas más soft, bajas en calorías y algo descolgadas de un material que, en unidad, suena como un entero enérgico y ultra vitaminado (como es el caso de “People You Know“). Aún con todo, “Outside” es un paso adelante en su epopeya satírica a la melodía de estadio y el rock colegial de eternos repetidores.

[Alan Queipo]


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