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La de “Searching for Sugar Man” es muy probablemente una de las reseñas más complicadas que puede abordar un crítico… ¿Cómo sobrevolar el spoiler sin incurrir en él pero soltando el lastre suficiente como para interesar el espectador potencial? La única solución que se me ocurre es abrir el texto con la siguiente advertencia: ten en cuenta que lo mejor del documental de Malik Bendjelloul no se va a desentrañar en esta crítica porque sería tan cabrón como hablar en su momento del final de “El Sexto Sentido“. Sea como sea, esta advertencia también dice mucho sobre los resortes utilizados por el director para acabar doblegando al espectador: desde un buen principio, “Searching for Sugar Man” aleja no sólo la sombra de la posibilidad del mockumentary a lo “This Spinal Tap“, sino que también aleja su tono del de rockumentary real pero preñado de humor a lo “Anvil“… La intención de Bendjelloul no es sólo abordar la realidad oculta de un artista siguiendo un riguroso método de investigación periodística, sino que además se arriesga a prescindir del humor facilón aunque eso vaya a implicar una menor accesibilidad del espectador medio. ¿Cómo lo compensa? Con una jugada tan maestra como la aplicación de las herramientas narrativas de la ficción, incluso de thriller negro, sobre un material puramente documental.

Sorprenden de entrada los puntos de contacto entre la investigación periodística llevada a cabo por el realizador y las pesquisas habituales de los detectives que, en ciertas películas clásicas, se enfrentan a la difícil tarea de investigar una muerte misteriosa. En este caso, el propio Bendjelloul se pone a sí mismo al mismo nivel del espectador: el gusto por Rodríguez le lleva a escarbar en una historia oficial realmente parca comprendida tan sólo dos discos, “Cold Feet” (BMG, 1970) y “Coming From Reality” (Light in the Attic, 1971), que aterrizaron en la panorama musical de los 70 con la intención comercial de convertirse en el nuevo Dylan pero que no consiguió ningún tipo de reacción en un público yanki que no acabó de asimilar la crudeza de su propuesta frontal y candorosamente política. Entonces llega la pregunta: ¿y qué fue de Sixto Rodríguez? Unos dicen que se pegó un tiro sobre el escenario, otros que murió de una sobredosis… Primera regla de un buen periodista: cuando te encuentras con tantas “versiones oficiales”, empieza a desconfiar. A partir de ese momento, el documental de Bendjelloul se convierte en el equivalente no-ficción de aquellas tramas en las que era necesario exhumar un cadáver para saber qué pasó realmente con él.

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Y es que en el caso de Rodríguez hay mucho que aclarar. De hecho, en cierto momento el realizador se mete en la camisa de once varas de los derechos de autor: resulta que, por mucho que en EEUU sólo cuatro musicólogos conozcan a Sixto, resulta que en Sudáfrica es un artista que ha vendido al nivel de los Rolling Stones o los Beatles. El motivo es muy sencillo: mientras que los yankis se mostraron impermeables al discurso de cambio político del autor de “Cold Feet“, en Sudáfrica les pilló en una época anti-Apartheid en la que necesitaban himnos de revolución. Y esos himnos fueron los de Rodríguez. Pero entonces aparecen más preguntas todavía: ¿a quién fue a parar todo el dinero producido por los discos de este artista en Sudáfrica? Esta es una cuestión que no se acaba de responder en el documental y que lo hace flaquear como periodismo de investigación: en el momento en el que la investigación periodística tiene que entrar en terrenos peligrosos, Bendjelloul parece recular y dirigirse de vuelta a las zonas de confort de la exploración de la biografía de Rodríguez. De hecho, si de algo peca “Searching for Sugar Man” (además de recurrir a ciertos fastos de posproducción innecesarios cuando la historia que estás narrando es tan despojada), es precisamente de un exceso de buenrollismo. Un desliz totalmente perdonable teniendo en cuenta que una figura tan optimista como la de Rodríguez sólo se puede abordar con una óptica de colores brillantes. Una óptica que te deje con una calidez en el cuerpo similar a la que deja la intimidad de la música del cantante.

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