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Martin Hart, uno de los personajes protagonistas de la aclamada serie True Detective interpretado por Woody Harrelson, lanza al aire, revisando su pasado reciente y empujado por su sabiduría típicamente sureña, la siguiente pregunta: “¿Eres consciente de los momentos felices de la vida cuando te encuentras en ellos o sólo los esperas, hasta que sufres un cáncer y te das cuenta de que los buenos años vinieron y se han ido?”. La respuesta a tan filosófico interrogante la podría aportar Fernando Martínez, Remate, apelando a la primera parte del mismo: el individuo debe detectar que pasa por su mejor etapa mientras vive en ella, ni antes ni, mucho menos, después. La cantidad de novedades producidas desde hace un par de años para acá en el universo del músico madrileño darían pleno sentido a esa sentencia: su alianza con Israel Marco (Cuchillo) en Escarlata ha arrojado un balance satisfactorio; ha participado en el corto-documental “Gigantes”, dirigido por Javier Arinero; próximamente se publicará su primer libro, “Suelo Estar”, vía Editorial Pájaro; ha fundado su propio sello discográfico, Relámpago, cumplida una década como Remate; y, sobre todo, ha sido padre.

Un hecho como este último, sin duda, transforma e ilumina la vida de cualquiera. Lo que se advierte desde el mismo título de su nuevo hito, el disco “Nelson es Perfecto” (Relámpago, 2014), inspirado en su retoño. ¿Significa esto que estamos ante el trabajo en el que Remate abandona sus relatos entre fantasioso-kafkianos para poner los pies en la tierra y transmitir las inabarcables sensaciones que supone la paternidad? No, el cambio sería muy sencillo y la dirección seguida resultaría demasiado evidente. Pero no se puede negar que un halo de satisfacción personal e infinito amor paterno recorre de cabo a rabo el (simbólico) décimo álbum del madrileño, impresiones cuyas buenas vibraciones se intuyen en cierto modo desde que los ojos se fijan en su deslumbrante y apoteósica portada.

En su aspecto formal, “Nelson es Perfecto” continúa la estela de su predecesor, Una Araña a Punto de Comerse una Mosca (Todos Nosotros / Sinedín, 2012), al contener otra vez siete piezas (la calidad no está para nada reñida con la cantidad) interpretadas íntegramente en español y elaboradas de la mano de un equipo de ayudantes que repiten presencia: Carlos Toronado, en la producción; Kike Pierrot (del grupo PAL), en la batería y percusión; y Ojo (de La Débil), en el bajo. Nómina a la que se sumó Ana Galletero (violín y coros), sustituta para la ocasión de Marina Gallardo. La similitud estructural se extiende incluso a la manera en que el LP comienza a rodar con calma y languidez gracias a “Desatar un Alud”, ribeteada por suaves notas de piano y completada por los delicados coros y las finas cuerdas del violín de Galletero para mostrarse como una especie de nana cantada al oído. Unos arreglos que entroncan con la belleza minimalista de “Genio”, la evocación infantil de “La Máquina del Tiempo” y el poso acústico-nostálgico de “Todas mis Huellas” y que definen la visión artesanal y cuidada al detalle que Remate aplica a su concepto del pop. Un género que el madrileño modela con exquisito clasicismo en “Maestro” y “Sábado” (luminosas a la par que entusiastas) y “Satánico” (reposada y conmovedoramente surrealista).

Pero retomemos la cuestión relacionada con el fondo argumental de “Nelson es Perfecto”. Como sucedía en “Una Araña a Punto de Comerse Una Mosca”, este LP presenta, sin ser una obra conceptual, una relativa cohesión interna proporcionada por unos versos entre alucinados y alucinantes que dan forma a unos textos que, esta vez, se pueden leer desde dos perspectivas diferentes pero compatibles entre sí: desde la de la paternidad, plasmada directa o indirectamente; o desde la de la pura ensoñación, expresada en micro-cuentos mutados en fábulas gozosas. Al oyente le corresponde distinguir entre una u otra, como si moviese una imagen que cambia de forma cuando se coloca a contraluz para captar el valor de líneas como estas: “Vamos a intentar atrapar una serpiente pitón antes de que te hagas mayor / No te quiero inculcar competitividad, ningún deporte de riesgo, ningún cóctel de champán” (“Desatar un Alud”); “Todo lo que sé lo aprendí de una estrella fugaz, la verdad es que no creo que te pueda enseñar” (“Maestro”); “Eres pequeño, hasta que seas grande, hasta que seas un genio” (“Genio”); “Tú estarás soñando, yo pondré la alerta, de todos los fantasmas te protegeré” (“La Máquina del Tiempo”); “Como un sábado de Calvin & Hobbes te veo en otra galaxia que da sentido a todo el plan” (“Sábado”). La voz de Remate, entre extraña, empática y endulzada (en el buen sentido), hace el resto para asimilar con propiedad lo escuchado.

Sea cual sea la moraleja a la que se llegue, “Nelson es Perfecto” es otra perfecta muestra del realismo mágico marca de la casa Remate, una pecera sonora en la que bucear con tranquilidad entre estrofas singulares y encantadoras y una instrumentación deliciosa. En definitiva, un disco que constata que su autor es consciente del feliz momento en que se encuentra.

 

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