¿Qué mejor forma de dar el pistoletazo de salida hacia el fin de semana que con esta maravillosa mixtape mezclada por Nicolas Jaar para Resident Advisor?

 

Tengo que reconocer que, hoy por hoy, me cuesta comprender qué espera la gente de Nicolas Jaar. A mi entender, este es uno de esos artistas que siempre van un paso por delante, que experimenta continuamente y que nunca se queda quieto en un mismo lugar musical. Pero, según lo que me parece pillar al vuelo, Jaar se ha convertido en un nombre común porque hace bailar a la peña en sus directos y en sus sesiones como dj… Tendría que dar igual, ¿no? Es decir: ¿qué más da por qué le gusta a la gente cuando lo importante es que guste a la gente y que su discurso llegue a cuanto más público mejor? Pues eso.

Lo que ocurre también es que, precisamente debido a la extrañeza de esta negociación entre lo que Nicolas Jaar es y lo que la gente espera de él, puede que mucha gente flipe a base de bien con esta mixtape que el hombretón se ha marcado para Resident Advisor. Y es que, al fin y al cabo, esta sesión arranca de forma realmente extraña, más con la voluntad de dibujar un (desasosegante) paisaje mental que de mezclar música al uso. Hay voces, interferencias, ruidos, sonidos, sugerencias sonoras… Hasta que, finalmente, entra la música.

Puede que esta mixtape de Nicolas Jaar no sea la más indicada para escucharla el sábado a la una de la madrugada… Pero no hay duda de que no debería existir en el mundo mejor forma de empezar el fin de semana.

A partir de ese momento, esta mixtape sí que se convierte en lo que el grueso del público suele esperar de Nicolas Jaar: hay musicón de baile que se va trenzando con abstracciones sonoras en un continuo sube y baja. Al fin y al cabo, esta es la principal seña de identidad de Jaar: la concatenación de intensidades que, bajunas mediante, consigue que los subidones te obliguen a rozar el cielo con la punta de tus dedos. Puede que esta mixtape de Nicolas Jaar no sea la más indicada para escucharla el sábado a la una de la madrugada… Pero no hay duda de que no debería existir en el mundo mejor forma de empezar el fin de semana. Palabrita.

Más en la web de Nicolas Jaar y en la de Resident Advisor.

 

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