Vivimos de primera mano la maravillosa odisea en el espacio que supone ir a comer al restaurante Hydrogen del hotel Barceló Sants… y te lo explicamos todo.

 

Muchas veces, la liturgia es tanto o más importante que lo que esta contiene. Más todavía si hablamos de gastronomía… De hecho, voy a hacer aquí y ahora un afirmación por la que muchos seguro que tendrán ganas de partirme las piernas, pero ahí voy: creo que la comida del Tickets Bar de los Adrià nunca me acaba de alucinar precisamente porque la decoración del local es una horterada intrusiva pensada para gustar a muchos pero que a mi, personalmente, me violenta. Y, de la misma forma, también tendré que reconocer que la experiencia gastronómica del Hydrogen en el hotel Barceló Sants (en Barcelona) me fascinó mucho más gracias a todo lo que rodeó la velada.

Para empezar, el lugar: pocos saben que sobre la estación de tren de Sants se encuentra uno de los hoteles más interesantes de la ciudad de Barcelona. La entrada está casi escondida y debes subir a un ascensor que te lleva directamente al propio hotel, que viene a ser algo así como el cruce pluscuamperfecto entre “Star Wars“, “Star Trek”  “2001: Una Odisea en el Espacio“. De todas estas películas hereda los volúmenes amplios, el imperante color blanco y una hiper-tecnificación de luces y pantallas que, sin embargo, siempre conserva cierto aire vintage de retro-futurismo. El Barceló Sants, además, alberga un total de cuatro opciones gastronómicas a cada cual más especial: el buffet de cocina saludable Oxygen, el restaurante a modo de laboratorio gourmet Hydrogen, la cafetería Nitrogen y el Orbital Bar con una carta de cócteles diseñada para sorprender a los que creen saberlo todo de coctelería.

De hecho, nuestra velada como invitados para probar el Hydrogen se abrió precisamente en el Orbital Bar con el cóctel del día, una locura que supo inyectar sangre nueva a la cada vez más aburrida galleta por la vía de sabores inesperados como el de la galleta. Pero esto era tan sólo un aperitivo para lo que estaba por llegar ya en el propio Hydrogen, un espacio recogido con vistas a la ciudad de Barcelona y con múltiples detalles naturales (tronquitos, hierbas) que aportan calidez a la estética sobria y futurista del lugar. Como una especie de laboratorio al que se le han añadido (agradecidos y maravillosos) detalles decorativos para que el visitante se sienta como en casa sin olvidar que lo que está ocurriendo allá es pura ciencia.

De entrada, ya nos advirtieron que la labor del chef Ramón Ribas consiste básicamente en aunar en un mismo plato sus tres grandes pasiones: la salud, el diseño y la alimentación. Y eso se notó desde un buen principio cuando el primer plato que se sirvió (después de una pequeña cata de aceites y panes) fue una ensalada donde lo “micro” de los brotes y las lechugas sólo era una excusa para hacer del sabor un “macro” difícil de encontrar en un plato cuando de verde hablamos. Una buena ración canalones aterrizó en la mesa para probar que la tradición gastronómica local puede abordarse también desde el punto de vista healthy sin perder de vista la explosión de sabor que supone. Y a este canalón le siguieron algunas improvisaciones sobre la carta para adaptarse a la temporada: tanto carne como pescado no sólo fueron servidos en un punto perfecto, sino casados siempre con otros ingredientes pensados para realzar el sabor del producto base. Por ultimo, un postre a base de castañas que sirvió de broche de oro para una experiencia gastronómica que el sumiller supo maridar con una selección de vinos al nivel de semejantes manjares.

Puede que, de entrada, no te plantees ir a la estación de Sants, buscar la entrada “secreta” del hotel Barceló Sants y disponerte a disfrutar con la propuesta del restaurante Hydrogen. Y, oye, lo entiendo: no todo el mundo tiene un espíritu tan aventurero ni dispuesto a descubrir nuevas experiencias. No todo el mundo quiere divertirse en la vida. Eso sí, también te digo otra cosa: los aventureros son las que acaban viviendo the good life. ¿Qué prefieres: seguir con tus aburridos restaurantes de siempre o embarcarte en una odisea en el espacio que va a acabar con un festín en tu paladar?

 

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