Antes de que, en 2011, las nuevas tendencias volvieran a redirigir la música hacia un revival electrónico y cargado de sintetizadores, un texano llamado Matthew Dear se anticipó a un género que a partir de 2009 sería llamado chill wave y en el que está presente toda esa hornada de jóvenes que autoproducen su música (Washed Out, Toro y Moi, Memory Tapes, Blackbird Blackbird, etc.) Dear, cuyo primer largo data de 2003, se ha ido haciendo un hueco en la eletrónica más sobria no sólo como músico, sino también como co-productor y manager de Ghostly International, una de las discográficas independientes más importantes de los últimos años a la cual pertenecen artistas como Com Truise, Gold Panda o Phantogram. Pero volviendo a lo que nos atañe, que es la carrera del norteamericano, por mucho que hubiera publicado varios álbumes y EPs a lo largo de estos años no fue hasta 2010 cuando obtuvo el reconocimiento que se merecía. “Black City” (Ghostly International, 2010) fue el disco que consagró a Matthew Dear, llevando a cabo un oscuro experimento en el que guitarra y batería son sustituídos por sintetizadores y, además, ofrecen un óptimo resultado. “Honey“, el corte que abre aquel álbum, recuerda a los Morphine más funk y a su vez melancólicos. “Black City” contiene canciones lentas y llenas de sensualidad así como trallazos bailables en cualquier club nocturno sin olvidar el matiz lóbrego.

Con el EP “Headcage” (Ghostly International, 2012), publicado el pasado 17 de enero, el norteamericano ha querido desmarcarse de la sombra de “Black City“, ofreciendo cuatro temas más coloristas y que se acercan en muchos aspectos al chill wave mencionado anteriormente. El EP fue grabado en los estudios Rare Book Room en Brooklyn y cuenta con la co-producción de los suecos Van Rivers and Subliminal Kid, quienes han trabajado con Blonde Redhead y Glasser. “Headcage“, el primer tema, comienza con un particular acompañamiento de percusión que, sumado a la voz de Matthew, forma un tándem perfecto. Acto seguido, Jonny Pierce aparece en “In The Middle (I Met You There)“. En esta canción se aprecian el sello Drums en la letra así como altas dosis de complicidad, y no es difícil imaginar por qué: en su día, Matthew Dear realizó un remix de “Me And The Moon“, single de The Drums perteneciente a su disco de debut. En los escasos quince minutos que dura “Headcage“, además de intuirse el chill wave también se notan las influencias hiphoperas del artista, que no abandona los beats electrónicos. “Street Song” y “Around A Fountain” son los temas encargados que cierran el EP. La primera es la canción más lúgubre dentro de este popurrí de sonidos, mientras que “Around A Fountain“, con sus palos de lluvia y su solitaria tranquilidad, es la confirmación definitiva del halo misterio que Matthew Dear pretende crear con su música.

Matthew Dear – Headcage from Ghostly International on Vimeo.

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