Como es habitual en ella, Miriam Ponsa vuelve a sorprender en el 080 Barcelona Fashion con un “Art Pobre” que es mucho más rico de lo que nunca imaginarías.

 

La apuesta de Miriam Ponsa para este 080 Barcelona Fashion era compleja y ambiciosa: la diseñadora siempre se ha distinguido por plantar ante la cara de los asistentes de sus desfiles todo un conjunto de conceptos que basculan incesantemente entre lo contestario, lo social y lo incómodo. No suelen ser temas que se aborden en el mundo de la moda… Y, de hecho, su nueva colección “Art Pobre” había sido definida por la propia Ponsa como una reflexión sobre los modelos de consumo de la industria de la moda actual. ¿Puede existir un discurso más necesario pero a la vez más tabú sobre la pasarela?

El corazón de este discurso brilló en esta edición del 080 Barcelona Fashion mucho más allá de los amplios sombreros regionales que ensombrecían los rostros de la modelo (por mucho que en sus pestañas brillaran colores poderosos): materiales nobles pero nada sofisticados -a priori- como el algodón, el lino o la seda apostaban por una tradición lejos de la obsesión por lo técnico y lo tecnológico de la mayor parte de pasarelas del mundo entero. Era esta una apuesta que se completaba con la recuperación por parte de Miriam Ponsa de todo un conjunto de siluetas antiguas, a medio camino entre lo agrícola y ganadero, para traerlas hasta un siglo 21 que luce pletóricamente elegante.

El “Art Pobre” de Miriam Ponsa ha resultado ser mucho más rico de lo que nadie imaginó que sería.

Muchos podrían pensar que la apuesta de Ponsa por el Arte Povera que definió Germano Celant en los años 60 se traduciría en un empobrecimiento de los tejidos y en una zarrapastrosidad general en lo que a siluetas se refiere… La diseñadora, sin embargo, recorría el camino inverso para demostrar que a partir de tejidos nobles y una producción a pequeña escala también se pueden conseguir prendas de cortes futuristas con volúmenes amplios aficionados a la multi-capa y a los materiales que vuelan y escapan del cuerpo femenino, desdibujándolo, casi aniquilándolo. El “Art Pobre” de Miriam Ponsa ha resultado ser mucho más rico de lo que nadie imaginó que sería.

 

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