Se desvela por fin uno de los grandes (y más esperados) misterios de la temporada: ya circulan por medios y redes de todo tipo las fotografías de la que será la colección de Maison Martin Margiela para H&M. Como ya nos tienen acostumbrados, desde Casa H&M han dejado fluir un escueto pero constante goteo de imágenes que han poblado toda la red durante las últimas semanas y se demuestra de nuevo que son únicos calentando el ambiente. Ahora, a escasas tres semanas de que se pueda comprar la colección (que se pondrá a la venta el 15 de noviembre en tiendas seleccionadas), y aunque ya habíamos visto algunas fotos de la campaña, por fin nos han hecho llegar el ansiadísimo lookbook. Por los mentideros fashionísticos ha provocado estupor y temblores, porque se confirma esta como una de las colecciones más elegantes y deseables de todas las colaboraciones que se han hecho hasta ahora. Claro, la Maison siempre se ha definido por exhibir un excelente gusto y por saber trasladar a sus prendas una auténtica filosofía de vida: menos es más… y Margiela es mejor. Y eso es así.

Cuando se dio a conocer la noticia, se informó de que esta colección (como ya sucedió en el caso de la de Versace) recuperaría prendas icónicas de la historia de la firma y recorrería sus 23 años de vida a través de sus piezas más icónicas; la Maison ha abierto sus archivos y recuperado las más reconocibles (no las más vendidas, ojo) para poner a disposición del público general un seguido de prendas que, de otra manera, ni locos hubiéramos podido conseguir. Confirman que el patrón es el mismo; la calidad del tejido obviamente, no (no seamos inocentes, por favor y exijamos según qué cosas a según qué precios)… Pero han trabajado para que la calidad sea la más óptima en base al precio final, y cada pieza llevará una etiqueta que, como si fuera su pedigrí, informará de a qué temporada pertenece su original.

Pero vayamos a lo realmente interesante, que es lo que ofrece esta colección: minimalismo elegante y sobrio en prendas muy oversized, figuras desestructuradas, volúmenes reconocibles como 100% Margiela, accesorios divertidos y, en ocasiones, muy disco. En estas prendas hay diversión y jugueteo (faldas-pantalón, guantes-bolso, dobles vestidos…) y mucho conceptualismo, huye de lo facilón y se adentra en un camino de auténtico futurismo textil, de elegancia sutil y muy personal. Nada que no hayamos visto, pero que es muy de agradecer que se recupere tanto en mujer como en hombre.

No sabemos si el 15 de noviembre habrá niñas de 18 años durmiendo a las puertas de los H&M que la vendan, ya que no es una colección tan comercial como otras; pero los que hagan su correspondiente cola demostrarán que saben muy bien lo que quieren y a lo que van. A lo mejor no es la más rutilante, pero puede que estemos ante la colaboración de H&M con una gran firma más potente y personal vista hasta el momento.

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