De repente, las mujeres del mundo le han declarado un “I love to hate you!” a las faldas midi… ¿Por qué? Y, sobre todo, ¿cómo y con qué combinarla?

 

Tengo que reconocer que, como hombre, al principio no entendía un pijo de toda esta controversia con la falda midi… ¿Por qué de repente todas las mujeres en mi entorno tenían una especie de amor odio esquizoide por este tipo de falda cuyo bajo queda entre el tobillo y la rodilla? Y, sobre todo, más allá de ese sentimiento encontrado, ¿por qué súbitamente la falda midi se ha convertido en objeto de debate? Sí, “debate”. Un debate en el que, finalmente, he decidido entrar a machete, preguntando a mis amigas qué carajo está ocurriendo exactamente para formarme una opinión al respeto (aunque yo no me vaya a poner en mi vida una falda midi).

Y una cosa os digo: el motivo principal de odio a la falda midi entre las mujeres está bien definido. Es, al fin y al cabo, la gran pesadilla de toda aficionada a la moda: ponerte una prenda “nueva” (que siempre ha estado ahí, claro, pero que ahora decides probarte para ver qué tal) y no saber cómo combinarla. De hecho, es que el principal peligro de la falda midi es que, a poco que se te vaya la mano, puedes acabar pareciendo dos cosas que nadie quiere parecer: una mamarracha incapaz de conjuntar dos prendas de su armario y / o una señora mayor. No sé qué es peor.

Eso sí, de repente viene Angelina Jolie y te quedas picueta al ver que viste una falda midi tal que así…

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Bien, ¿eh? ¿A que tú también quieres? Pues, bueno, después de haberme chupado un buen grupo de galerías de faldas midi, lo mejor que puedo decirte es que aquí no hay consejos. Por un momento, he estado a punto de afirmar que lo vital aquí es combinar la midi con una parte de arriba que realce la silueta (para compensar la pérdida de la misma con estas faldas que suelen tener un vuelo bastante grande), pero entonces ves un caso concreto de alguna chica que viste algo holgado y resulta que le queda bien. También podría decir que lo importante aquí es que el zapato sea lo menos aparatoso posible y que deje al descubierto el tobillo (de nuevo para aportar silueta), pero entonces Victoria Beckham se planta unas botas altas y le quedan fetén.

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Así que sólo puedo confirmar dos cosas. La primera es que el único MAJOR NO aquí son las zapatillas deportivas. Por favor, no. Y la segunda es que, al fin y al cabo, estamos al principio de todo: pruébate la falda midi con absolutamente todo y marca tus propias reglas. Con qué te lo pones o no dependerá de tu silueta y de tu estilo, lo que puede acabar arrojando más odio o más amor a esta ecuación según el resultado de tus experimentos. Yo, mientras tanto, me quedo con mis aburridos jeans. Así que no te quejes.

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