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Hay una cosa que tengo que admitir en voz alta: no sé vosotros, pero yo tengo serios problemas para reconocer a Charli XCX de un video a otro, de una foto de promo a la siguiente… No sé si es porque se maquilla de forma muy diferente cada tres meses, porque se cambia el peinado cada dos por tres o porque coge y pierde quilos con más facilidad que Mariah Carey. Pero lo cierto es que yo ahora veo el videoclip de “SuperLove” y me resulta totalmente imposible reconocer a la tipa de la portada de “True Romance” (Asylum, 2013). Pero, bueno, más allá de esta confesión que he sentido la necesidad repentina de dejar por escrito, hay que reconocer que “SuperLove” es un tema de esos que se te meten dentro y ya no te sueltan en una buena temporada. Y que, como tal, se merecía un video como el que le ha dirigido Ryan Andrews.

Al fin y al cabo, todo lo que se puede ver en este clip es lo que venimos asociando a Charli XCX desde que escuchamos su primera canción: rollo de lolita aficionada a lo gótico, minifaldas rozando la edad legal, plataformas horribles, neones, supuesta diversión post-adolescente, combinaciones de colores imposibles, una afición muy peligrosa por las rayas bicolores, grafittis, salas recreativas, hombres con motos, eyeliner hasta las orejas…  No se podrá decir que Andrews no le ha pillado el rollo a Charli, porque la verdad es que esta pieza está pensada casi en exclusiva para engrandecer todavía más la figura de la XCX como diva pop darks de última generación. Otra cosa muy diferente es que sigamos sin diferenciarla de un video a otro. Pero, oigan, ahora que lo pienso esto también me pasaba al principio con Lady Gaga. Y mírenla ustedes: la mamarracha mayor del reino.

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