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Hace un par de temporadas, a todos se nos llenó la boca a la hora de hablar de nacimiento de una sólida escena cafetera en Barcelona: si los cimientos hacía años que los estaban poniendo desde El Magnífico, el Federal demostró que no sólo era posible hacer un buen café en Barcelona, un café que no supiera a posos requemados y a leche de cuarta categoría, sino que era posible educar el paladar español para que lo supiera apreciar, para que lo abrazara… y para que pidiera más. De hecho, hubo más: Satan’s Coffee Corner y Caravelle se establecieron como los siguientes epicentros del terremoto cafetero. Y, sin embargo, ¿qué nos queda a día de hoy de aquella fiebre que tuvo mucho de hipsteria colectiva? Si nos ponemos pesimistas, a lo mejor nos da por pensar que queda bien poco: bien pudiera parecer que, más allá de El Magnífico, el único bastión que sigue resistiendo en esta batalla es el mencionado Satan’s Coffe Corner, que hace poco que ha movido el emplazamiento de su local. Así somos en Barcelona: hoy nos da por algo ¿y mañana nos olvidamos? A veces sí, a veces no. En el caso de la fiebre por el café prefiero pasar de pesimismos y pensar que aquello fue una primera ola que llegó hasta el final de su recorrido y que está a punto de revivir en una segunda ola que ya tiene un nuevo epicentro dispuesto a provocar muchos terremotos.

Me estoy refiriendo a Cøffee, una nueva aventura surgida del choque frontal entre dos gigantes de la escena cafetera internacional como Jordi Mestre (bi-campeón nacional de baristas y mente pensante de Nomad Coffee) y Kim Ossenblok (tercero en el mundo en cata de café). El local en sí está situado en el número 12 del Passatge Sert, justo a medio camino entre Plaza Urquinaona y Arc de Triomf, y es un refugio que, en pleno centro de la Ciudad Condal, te transporta directamente a los espacios más escondidos de Londres. Un blanco radiante en las paredes y maderas claras le dan al lugar un toque de limpieza y calidez muy nórdicas y, sobre todo, juegan al minimalismo para que no le des demasiada importancia al espacio en sí, sino a lo que verdaderamente tiene importancia aquí: el café. Una cafetera magistral preside una barra de madera que tiene incrustadas diversas losas de cerámica, listas para servir de bandeja. Y, en las paredes, algunas estanterías exhiben tazas y cafeteras que, más que seguramente, ni supieras que existen: la idea es que, poco a poco, el visitante no sólo se interese por este tipo de cafeteras (como la Aeropress, la Chemex, la Hario V60, la típica french press…), sino que la idea es que la curiosidad acabe por matar al gato -por sobredosis de cafeína- e incorpore estos descubrimientos a su vida diaria.

 

 

Porque ahí está el verdadero corazón de Cøffee. Está claro que tomar café es la experiencia de entrada, el umbral que cruzarán todos los visitantes de este lugar: aquí podrás encontrar cafés en espresso, cappuccino, flat whites (¿empezamos a llamarlos ya flatties o es demasiado pronto?) o cortados preparados en diferentes métodos como el slow coffee, la infusión en frío o muchos otros. Para estas preparaciones, en Cøffee se recurre a cafés de diferentes tostadores, como la mencionada Nomad Coffee Productions (tostados por el mismo Mestre, lo que siempre le proporciona un conocimiento mayor sobre la bebida final), Right Side o Tusell Tostadores. Esta es la experiencia que propone a Jordi Mestre: por las mañanas, de 9:30h a 15:30h, el barista está a disposición de todo aquel que llegue al lugar con el paladar limpito y bien dispuesto para experiencias novedosas o, simple y llanamente, para delicatessens gourmet (y esto lo digo en serio: el café que prepara Mestre es un portento).

Pero, como decía más arriba, esto es sólo el umbral de la experiencia Cøffee . Si quieres, si te atreves, en este lugar puedes recurrir a una genial carta de degustación en la que, además de beberte un café y salir corriendo, puedes optar por diferentes opciones que implican una pequeña cata y que incluyen una bolsa de café que puedes llevarte en tu casa para intentar reproducir lo que hayas aprendido. Esto en horario de mañanas, porque en horario de tardes y fines de semana, Cøffee se convierte en un verdadero laboratorio del café: el mismo espacio es aprovechado para que Kim Ossenblok imparta diferentes cursos en los que no necesitas ser un experto para disfrutar y aprender. Lo único imprescindible aquí es que ames el café tanto como estos dos hombres que, definitivamente, se han convertido en el epicentro de una segunda ola de fiebre cafetera en la ciudad de Barcelona. Yo ya siento el temblor debajo de mis pies… Espero que no sea por exceso de cafeína.

 

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