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¿No te parece que va siendo hora de combinar las hamburguesas gourmet con algo más ligero? No te pierdas los sándwiches de nuestro nuevo Fantastic Spot: el Blitz.

 

En los últimos tiempos, la ruta natural cuando montas un restaurante en una ciudad como Barcelona y pegas un pelotazo considerable parece ser la franquicia: ya tienes una idea que ha medrado y un nombre relevante, así que ¿por qué no aprovecharte un poco de ello y que así tu caja registradora siga haciendo cling-cling-cling toda loca? Por suerte, hay quien no piensa de esta forma: hay quien se toma esto de la restauración como una aventura y, justo después de alcanzar el éxito con una idea, se lanzan directamente a los brazos de la siguiente. Sí señor, los aventureros natos son los que hacen que este mundo valga un poquito más la pena.

Y si digo todo esto aquí y ahora es porque, aunque no se haya publicitado de forma extrema (ni falta que hace), resulta que el Blitz es la nueva aventura de los creadores del Oval, esa hamburguesería (que ya protagonizó este otro Fantastic Spot y) que le ha dado un buen meneo a la tendencia de las burgers gourmet barcelonesas proponiendo una fórmula única y diferente en la que eres tú el que combinas los ingredientes como te dé la gana para crear tu hamburguesa soñada (o tu peor pesadilla, eso dependerá de tus habilidades como cocinillas). El Blitz, por su parte, no tiene nada que ver con las hamburguesas… sino con los sándwiches. Y, ojo, porque la verdad es que ya iba haciendo falta un local así en la Ciudad Condal.

Si del local hablamos, lo mejor será prepararse para alucinar un poco: si el Oval te parecía un poco escondido en el Eixample, el Blitz se abre en canal en pleno centro barcelonés, en el número 8 de la mismísima Plaza Urquinaona. Esto viene a significar que no hay excusa para no dejarse caer por el Blitz: en algún momento u otro te va a pillar de paso, y entonces será el momento de que caigas prendado de un espacio pequeño pero extremadamente acogedor, de mármoles blancos, maderas de colores claros, textiles azules y columnas de cemento visto que ayudan a incrementar más todavía la luminosidad extrema de un local cuyas paredes exteriores son inmensos ventanales desde los que observar la bulliciosa vida del centro de la ciudad.

Sea como sea, tampoco te creas que las vistas, el local o incluso la impagable terraza del Blitz son la excusa para dejarse caer por allá: la excusa son unos sándwiches como no has visto en ningún otro local de Barcelona. Y es que, en plena fiebre hamburguesil, hay que reconocer que no está de más alternar con una opción más ligera… Los sándwiches son algo así como un comodín en cualquier dieta: pueden servir como desayuno (¿medio sándwich?), como comida ligera o como cena más que suficiente. Pero, claro, en Barcelona en concreto y en España en general, estamos acostumbrados a que un sándwich sea una loncha de jamón dulce envasado, un tranchete y dos minutos en una plancha grasienta. #vamosmal

El Blitz apuesta por otro tipo de sándwich en el que los ingredientes son frescos y naturales y las preparaciones están pensadas para combinar lo mejor de dos mundos: los highlights de la dieta mediterránea con la incorporacion de otras gastronomías, ya sean nórdicas (ojo con el sándwich de salmón) o anglosajonas (tanto el de roast beef como el de pastrami deberían convertirse en nuevos iconos de la cocina barcelonesa). Eso sin contar la opción vegetariana o ese pollo que aquí deja de ser el hermano pobre de la carne roja y se convierte en un must absoluto con un sabor más que desafiante.

La suculenta carta de sándwiches, sin embargo, se ve secundada por todo un conjunto de opciones de acompañamiento (especialmente recomendadas las patatas fritas artesanas) y de bebidas que incluso atienden el novísimo gusto por las cervezas crafties (un consejo: acompañad vuestro sándwich de una Punk IPA… y agradecédmelo después). Repito: el mundo es un lugar mejor gracias a los que prefieren optar por la opción aventurera, cambiar, buscar nuevos caminos e ideas. Pero tampoco hace falta ponerse tan globales: tirando de lo local, he de reconocer que mi estómago es más feliz desde que existe el Blitz en Barcelona.

 

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