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Cuando empecé a trabajar como periodista, Internet no parecía para nada un medio válido ni mucho menos interesante. Internet, visto desde la supuesta palestra de la “profesionalidad”, era ese hervidero de blogs y de proto-redes sociales en las que todo un grupo de gente soltaba sus opiniones sin necesidad de certificarlas ni de pretender ningún tipo de rigor (mucho menos pudor). El papel era donde se fraguaban los verdaderos periodistas, mientras que los medios realmente relevantes debían pasar por imprenta. Y, sobre todo, lo que Internet no era para nadie era precisamente un negocio. Eso no ha cambiado: Internet sigue sin ser un negocio. Pero todo el resto ha cambiado de forma sorprendente. Ya no sólo hay medios relevantes tanto en el online como en el offline, sino que muchas de las mejores firmas pueden encontrarse igualmente en la pantalla de un ordenador o de una tablet.

Como persona que estuvo al cargo de una revista, sin embargo, hay una cosa que me maravilla particularmente cada vez que pienso en las diferencias entre ambos ámbitos… Y esa diferencia básica es la mutabilidad continua del online contra la tendencia al anquilosamiento y al estaticismo del offline. Una publicación periódica de papel busca -desesperadamente- una estabilidad absoluta: tantos números por año, tantas páginas, tantos contenidos, tanta publicidad, etc. Y, por suerte, su abolengo no sólo le ha permitido históricamente conseguir esta estabilidad, sino que más o menos la sigue conservando en el presente si el medio en concreto ha conseguido sobrevivir a la que está cayendo. El online, por el contrario, funciona un poco a la mano de Dios: tienes que estar adaptándote continuamente a nuevos paradigmas, a nuevos problemas, a nuevas tendencias, a nuevas herramientas. Es la cara y la cruz de este ámbito: es permeable al cien por cien, pero eso implica que todo muta a una velocidad que a veces resulta vertiginosa. Y si quieres ser relevante, no puedes ser estable. Mucho menos previsible.

Y si digo todo esto es porque, básicamente, vienen tiempo de cambios para Fantastic Plastic Mag. Una de las maravillas de online no es sólo que opere en sus propios y convulsos parámetros, sino que, a medida que va asentándose como un ámbito de prestigio, también va heredando algunos de los parámetros del offline. Qué diferencia más curiosa: mientras que el offline recurre al online para mantener su estatus, el online asimila el offline para ampliar su campo de batalla. Sea como sea, esta Edito viene a explicar básicamente cómo vamos a funcionar en FPM a partir de ahora… Y creemos firmemente que esto no sólo puede ser más interesante y estimulante para nosotros, sino que también va a ser infinitamente más divertido para vosotros.

Pero vamos a por la explicación prometida: a partir de ahora, Fantastic Plastic Mag se convierte en una web mensual. Pero, ¿cómo? ¿Qué invento es esto? ¿Cómo carajo va a ser una web mensual si no tiene fecha de publicación y es un puro stream of consciousness? Que no cunda el pánico: lo único que vamos a hacer a partir de ahora es buscar una temática mensual y generar todo un conjunto de contenidos especiales que se circunscriban a esa temática. Contenidos, por cierto, que provendrán de absolutamente todas las áreas de nuestra web. Fieles a nuestro espíritu de mestizaje que, desde nuestros primeros tiempos, nos hizo creer que la música podía tener muchos puntos en común con la moda o el cine con la literatura, seguimos apostando por la mezcla absoluta. Ahora en versión ampliada y mensual. Ah, y que conste que no queremos ponernos ninguna medalla: no somos los primeros ni seremos los últimos. La verdad, como siempre, está ahí fuera.

La primera temática, por si no se ha intuido ya en el nuevo wallpaper de la web y en ese banner de la barra lateral que conduce a todos los contenidos mensuales (ambos obra del gigantesco Gabri Guerrero), es el Post-Festivaleo que ya se intuyó en esta otra Edito que escribí hace unos meses (y que puede leerse aquí). Allá me preguntaba si estamos un poco cansados de los festivales musicales… Y aquí y ahora, durante todo este mes de junio, lo que pretendemos es tomarle el pulso a esta situación. ¿Estamos realmente de vuelta de too? ¿Nos la pelan cada vez más los festis musicales? Y, si es así, ¿qué otras opciones tenemos? ¿Hay alternativas reales? ¿Alternativas no estrictamente musicales? Preparaos para todo un alud de contenidos Post-Festivaleros. Y, sobre todo, preparaos para que, mes a mes, os sorprendamos con nuevas temáticas y nuevas locuras. Al fin y al cabo, al principio de este texto afirmaba que provengo del offline… Pero estos desbarres son laos que hacen que el online cada vez me parezca más y más interesante. Con más y más posibilidades.

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