“Resident Evil Origins Collection” te ofrece la posibilidad de (re)jugar los dos títulos originales de la saga… Pero ¿por qué deberías hacerlo sí o sí?

 

El mundo de los videojuegos está profundamente marcado por una tensión continua entre la voluntad de mirar hacia el futuro y sólo hacia el futuro y la necesidad de hacer parones para mirar hacia el pasado y regodearse en la nostalgia. Al fin y al cabo, muchas son las sagas que hace ya varias décadas que nos acompañan y, cuando no hablamos de Marios o de Halos, pues no está de mal tampoco recuperar juegos pequeñitos en formato arcade ideales para descomprimir la cabeza entre partida y partida a esos otros juegos hiper-modernos y tecnificados que demandan demasiado esfuerzo mental.

Al fin y al cabo, ¿existe mayor placer que re-encontrarte con un viejo conocido? ¿Darte cuenta de que lo recordabas mejor de lo que pensabas? ¿Convenir que, aunque nunca te paraste a pensarlo, lo habías echado mucho de menos? Eso es precisamente lo que ocurre al jugar con los títulos incluidos en la recopilación “Resident Evil Origins Collection” que se acaba de lanzar para Xbox One (que es la versión que hemos probado en FPM), PS4 y PC. La compilación incluye el mítico “Resident Evil HD Remaster” (que fue, al fin y al cabo, el añoradísimo origen de la saga) y el igual de icónico “Resident Evil 0 HD Remaster“.

El motivo de este relanzamiento como pack es que ambos juegos vienen con mejoras muy a tener en cuenta: los dos están adaptados a HD con una resolución máxima de 1080p, incluyen considerables mejoras gráficas y traen extras inéditos como diferentes modos de juego adicionales, nuevos trajes y un sistema de control adaptado a los tiempos que corren (aunque desde un principio podrás seleccionar en el menú de opciones si prefieres jugar utilizando el sistema original o el nuevo, de la misma forma que podrás elegir si juegas con el sistema original de pantalla o con la nueva más alargada).

¿Motivos suficientes para hacerse con este “Resident Evil Origins Collection? Nosotros decimos que sí… pero no. Porque, al fin y al cabo, los que para nosotros son los verdaderos motivos que deberían animar a cualquiera a hacerse con esta recopilación y re-visitar los juegos originales van mucho más allá de la técnica y apelan directamente a los sentimientos. Vamos a intentar explicarlo en cinco puntos clarificadores.

 

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1. PARA SALIR DE TU ZONA DE CONFORT. Los juegos actuales nos han conducido a una hiper-sofisticación del game-play, a obligarnos a recordar una pauta esquizofrénica de machaque de botones y a surfear a través de interminables menús… Y, la verdad, nada de eso vas a encontrar en los dos juegos de “Resident Evil Origins Collection“. Lo que sí que vas a encontrar es todo un conjunto de “dificultades” añadidas contra las que teníamos que luchar hace un par de décadas pero que ya no suelen aparecer en los juegos. Algunas de estas dificultades vienen dadas por la técnica del momento: la imposibilidad de mover la cámara a tu antojo (esa gran libertad que hemos ganado con los juegos actuales), por ejemplo, implicará que tengas que ir transitando de una pantalla a otra y que, en muchas ocasiones, no veas venir a los zombies y acaben mordisqueándote cariñosamente el cuello.

Otras dificultades son literales: se suele decir que los juegos actuales ya no son tan difíciles como los de antaño, y estas dos entregas de la saga “Resident Evil” así lo prueban. Por mucho que puedas elegir entre tres niveles diferentes de dificultad (y un cuarto casi imposible que sólo se desbloquea al superar el nivel “difícil”), incluso el nivel “fácil” implica un nivel de pericia bastante tremendista. Y da igual que te pasaras ambos juegos en su momento: te prometemos que no vas a recordar ni una cuarta parte de los puzzles y que, sobre todo, eres incapaz de acordarte de dónde estaban todos los zombies y monstruos. Así que prepárate para llevarte algunos sustos de los buenos.

2. PORQUE YA NO SE HACEN SURVIVAL HORRORS COMO ESTE. Hace mucho tiempo que se dice y se comenta: ya no se hace survival horror del bueno. Se nos fueron de baretas los buenos tiempos de sagas como “Resident Evil“, “Silent Hill” o “Project Zero“. De vez en cuando nos llega algún destello de esperanza con nombre propio como “Alan Wake“, “The Evil Within” o “Until Dawn“. Pero no. No nos engañemos. La cosa ya no es lo que era. Esa capacidad que tenían juegos como los incluidos en “Resident Evil Origins Collection” cada vez es más difícil de ver: ya no se apela de forma tan sutil a la vez que directa a los miedos más primigenios desde la desnudez más absoluta. Ahora hay más acción, más “on your face“, más virtuosismo técnico… pero menos horror. Y menos survival horror, claro. Por todo ello, ¿no te apetece reconectar con este sentido del terror que ya no se estila?

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3. PARA REFRESCAR LA MEMORIA. Con “Resident Evil 7” a las puertas (ya hace meses que se espera un primero chorrazo de información oficial), nunca está de más refrescar la memoria sobre cómo empezó todo. Al fin y al cabo, la saga “Resident Evil” suele volver una y otra vez sobre las mismas tramas y personajes, así que darle un chute de remembering a la memoria te puede ir fetén de cara a encarar la nueva entrega… Y, si no lo haces por este motivo, hazlo por el placer de revivir un buen argumento igual que revives un buen libro o una buena película. En “Resident Evil HD Remastered” podrás elegir entre controlar a Chris Redfield o Jill Valentine para explorar una gigantesca mansión repleta de zombies que nadie tiene muy claro de dónde han salido. “Resident Evil 0 HD Remastered“, por su parte, da explicación a ese “de dónde han salido” los zombies, poniéndote en la piel del equipo a la fuerza formado por Rebecca Chambers y Billy Coen a la hora de enfrentarse a la amenaza original que acabaría salpicando a los eventos del primer juego de la saga “Resident Evil“. Los argumentos son profundos, vibrantes y, todavía a día de hoy, sorprendentes. ¿Puede pedirse más?

4. PARA COMPROBAR QUE LOS GRÁFICOS NO LO SON TODO. Vivimos en la era de la supremacía de la potencia gráfica: si tu juego no va a ser una puñetera bestia parda en el apartado visual, mejor ni te esfuerces en ponerlo en la calle, porque nadie le va a hacer ni puto caso. Ahora bien, que nadie nos malinterprete: los gráficos de las dos entregas incluidas en “Resident Evil Origins Collection” fueron la polla en vinagre en su momento, pero está claro que, por mucho que se le aplique el proceso de chapa y pintura, para conservar el aura vintage tan seductora hay que mantenerse dentro de unos límites. Esos límites implican que, evidentemente, lo que vas a ver en estos dos títulos no tiene nada que ver con el hiperrealismo de, por ejemplo, “Resident Evil 6“. Pero, un momento, que aquí vienen las grandes preguntas: ¿significa esto que el juego no es jugable? ¿Que no es gozable? ¿Que no te va a comportar más horas de desperrame que otros juegos de factura visual perfecta que, sin embargo, acabas abandonando por aburrimiento? No nos hagas responder a estas preguntas retóricas, por favor.

5. PORQUE SIGUE SIENDO IGUAL DE DIVERTIDO QUE HACE DOS DÉCADAS. O sí, venga, vamos a responder a las preguntas retóricas del punto número 4 de este artículo. Visto lo visto y dicho lo dicho, debería haber quedado suficientemente claro que el principal motivo por el que deberías permitirte el lujazo de rejugar a “Resident Evil HD Remastered” y a “Resident Evil 0 HD Remastered” es, básicamente, porque ambos juegos siguen resultando jodidamente divertidos. Y si por una de esas casualidades de la vida resulta que no jugaste a alguno de los dos juegos en su momento (lo que nos parecería muy jodido pero muy maravilloso a la vez), entonces no lo dudes: jugar a los títulos comprendidos en “Resident Evil Origins Collection” sería el equivalente videojueguil a, en lo que respecta al mundo del cine, tragarse todas las películas de Alfred Hitchcock del tirón. [Más información en la web de Resident Evil]

 

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