Pleno verano. Sudor máximo. Caloraco tremendo… ¿Alguien nos culpa de no poder elegir entre lo último de Terence Davies, Julie Delpy y Tarzán?

 

No estamos en época de ser duro con uno mismo. Ni mucho menos. El verano es el tiempo de la indulgencia cinematográfica… Y eso lo sabe todo el mundo. Por eso mismo, y aunque he de reconocer que “Sunset Song” no acabó de convencerme a su paso por el último D’A 2016, no he podido evitar encumbrarla como el estreno destacado de la cartelera semanal. ¿Por qué? Porque, al fin y al cabo, sigue siendo “la nueva película de Terence Davies“, porque el film es bello hasta decir basta y porque siempre hay que dar dos oportunidades a las pelis de tus directores que menos te gustan. Más todavía si tienen a Agyness Deyn como prota y narran la difícil supervivencia femenina en un tiempo tan difícil como la Escocia de principios de siglo XX.

 

 

Lo de Julie Delpy, sin embargo, no puede tacharse de indulgencia: su carrera como directora suele dejarse de lado al priorizarse su talento como actriz. Y eso es injusto, porque trabajos como “El Skylab” o “The Countess” deberían haberle valido mayor atención de la que se le ha prodigado (al menos por estos lares). Así que repito: nada de indulgencia al destacar su nueva “Lolo, El Hijo de mi Novia“, comedieta fracesa que dicen por ahí está cargada de una mala baba inusual. Habrá que verlo.

 

 

Y, si no, oye, venga, barra libre de indulgencia y todos a ver “Tarzán“. ¿O acaso le amarga a alguien el dulce de volver a disfrutar de la archiconocida historia pero con Alexander Skarsgård en taparrabos? Sí. Ahí voy de nuevo: Alexander Skarsgård en taparrabos. Y con esto te lo digo todo pero no te digo nada. Porque también es cierto que sale Margot Robbie, pero desconozco la cantidad de ropa que lleva encima. Así que mejor no hablo de lo que no tengo ni idea.

 

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