“Jackie” llega a la cartelera española dispuesta a aunar públicos tan diferentes como el cinematográfico, el fashionista… e incluso el tomatero.

 

Hay veces que un estreno resulta relevante desde diferentes flancos más allá del meramente cinematográfico… Atendamos, por ejemplo, la “Jackie” de Pablo Larraín que llega esta semana a los cines de nuestro país y que, de repente, está interesando a públicos de diferente índole. Están los aficionados al tomateo, que siempre han tenido en la figura de Jackie O una especie de faro guía en lo que a celebridades se refiere (de forma totalmente justificada, por otra parte). E incluso el sector de la moda está a la gresca con este biopic precisamente por el carácter icónico de la estética de la protagonista del biopic.

Ahora bien, ¿tendrá “Jackie” un interés puramente cinematográfico? Parece que sí. El hecho de que el director sea precisamente Pablo Larraín, en estado de gracia tras encadenar dos films tan redondos como “El Club” y “Neruda“, debería ser buena señal. Y la presencia de Natalie Portman asumiendo un papel tan arriesgado como este (del que todo el mundo cree saberlo todo y que, por lo tanto, tendrá que luchar contra el cliché oficial más trillado) acaba de rizar el rizo de uno de los biopics que ya nacen destinados a dar una buena campanada en la taquilla.

 

 

En el espectro contrario de expectativa taquillera está “Hedi, Un Viento de Libertad“. Aunque, oye, cosas más raras se han visto en este mundo y, al fin y al cabo, el film de Mohamed Ben Attia es una de esas ficciones que tanto gustan ahora y que llegan desde Oriente Próximo destinadas a estimular el músculo social. En este caso, se trata de Túnez y de un hombre que, en vísperas de su boda concertada, descubre el amor verdadero un poco como Rihanna, “in a hopeless place“. ¿Te imaginas que, de pronto, el taquillazo de la semana es “Hedi” y no “Jackie“? Oye, todo puede ocurrir.

 

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