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After Life“, “Nadie Sabe“, “Still Walking“, “Air Doll“… Hirokazu Kore-eda se ha ganado a pulso ser uno de esos autores que, en cuanto estrenan película, obligan a tus pies a dirigirse hacia el cine más cercano. Incluso sin saber saber de qué va la película, incluso ignorando qué ha dicho la crítica o en qué festivales a triunfado lo más grande, un nuevo film de Kore-eda siempre es visión obligada. Más o menos, ya sabes lo que vas a encontrar: cine de contemplación emocional con fuerte componente familiar (“familiar” porque le da importancia al concepto de familia, a lo Ozu, no porque sea una muestra nipona de ese “cine para toda la familia” que tanto gusta en Hollywood). Y todo esto es precisamente lo que encontraremos, una vez más (y todas las que hagan falta, por favor), en “De Tal Padre, Tal Hijo“: en esta ocasión, el director japonés vuelve a retomar su vertiente de humor más cálido (la de “Air Doll“, básicamente: ese humor tan cercano al drama) para abordar la historia de un exitoso arquitecto que, de pronto, recibe una llamada del hospital donde nació su hijo de seis años para comunicarle que hubo un error y que fue intercambiado por el hijo de otra pareja mucho menos cool. El choque entre las dos familias es inminente…

 

Como segundo destacado de la semana, resulta imposible obviar la presencia de “El Consejero” en la gran pantalla. Básicamente, porque es una nueva película de Ridley Scott que viene avalada por la presencia de actores como Brad Pitt, Michael Fassbender, Cameron Diaz, Penélope Cruz y Javier Bardem (y verlos todos aquí juntos acaba de provocar que una úlcera haga ¡pop! en mi estómago para quedarse ahí for good). Lo jodido es que el rollito de lumpen cocaínico muy ido de la olla me recuerda poderosamente a “Salvajes” de Oliver Stone… Y, la verdad, no sé cuál de las dos películas me da más pereza.

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