Dan igual las encendidas críticas que han hablado de “tostonazo”, de “exceso”, de “megalomanía”, de “artefacto vacío”… Y da igual porque el estreno destacadísimo de la semana (y del mes… ¿y del año?) es esa “El Árbol de la Vida” con la que Terrence Malick ha vuelto a dejar claro que se pasa por el forro las preconcepciones de espectadores y de crítica a la hora de abordar una trama que trata en paralelo la historia del universo y la de una familia que recibe la noticia de que uno de sus hijos ha muerto. Se ha hablado por ahí de filosofía trascendentalista e incluso se ha nombrado a Heidegger. Palabras mayores. Y, pese a ello, basta con toparse con alguna de las imágenes bellísimas del film para sentir esa fe ciega y divina que siempre embarga todo lo que toca Malick. Quien dice “sentir fe divina” también dice, por otra parte, “ponerse muy palote“. Todo es cuestión de perspectiva.

Es una pena, sin embargo, que “Arrietty y El Mundo de los Diminutos” deba luchar estos días en la cartelera contra la mencionada “El Árbol de la Vida“. Cualquier otra semana, estaría claro que la nueva cinta del estudio Ghibli sería un winner absoluto. Será porque la estética recuerda poderosamente a la de “El Castillo Ambulante” y, sobre todo, a la de “El Viaje de Chihiro” (por mucho que el maestro Miyazaki sólo conste en los créditos como productor), pero lo cierto es que la historia de la (seguramente muy dulce) colisión entre el mundo de los hombres y el de los diminutos encarnada en la relación de la Arrietty del título y un niño tiene toda la pinta de ser un clásico instantáneo a poner en la estantería junto a “Ponyo En El Acantilado“.

Y, finalmente, si a alguien le sobra el tiempo y el dinero y puede plantearse una tercera (e incluso una cuarta) visita al cine, hay otros dos estrenos a tener en cuenta… Para empezar, “Los Amos de Brooklyn” será el film que decida si Antoine Fuqua es el buen director que intuímos en “Día de Entrenamiento” o si es un coñazo que se repite a sí mismo hasta el infinito y más allá. Así que mejor nos centramos en el cuarto estreno en discordia. Por sorprendente que parezca, “Cómo Acabar Con Tu Jefe” tiene una baza gigantesca, que es su acertadísimo cásting: como héroes de la historia tenemos a tipos que habitualmente caen bien (Jason Bateman y el inconmensurable Jason Sudeikis, de quien en breve estaremos hablando tanto como hablamos hace unas semanas de Kristen Wiig) y como jefes insoportables a actores tendentes a provocar urticaria entre el público (Colin Farrell, Jennifer Aniston y Kevin Spacey… ¡vaya trío!). Habrá que verla para comprobar si las posibilidades se materializan en una roca cómica.

[Raül De Tena]

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