jauja

Será que a estas alturas del año no estamos para tonterías, pero en nuestra sección de cartelera de esta semana sólo hay espacio para un estreno: “Jauja”.

 

Será porque estas semanas estamos locos con las listas. Será porque a estas alturas del año uno ya tiene la sensación de que lo ha visto todo y lo único que quiere es ver urgentemente todo aquello que se estrenó en festivales y que todavía no ha llegado a nuestra cartelera. Será que no me interesa un pepino la comedia integrada de “St. Vincent” ni el biopic de James Brown en “I Feel Good“. O, al fin y al cabo, será que Lisandro Alonso es uno de los directores más interesantes que ha parido el cine de las últimas décadas y que si el hombre estrena su nueva película en pantalla grande, sólo hay una opción: olvidar todo lo demás y correr a pasar por taquilla.

Jauja” lleva meses sonando entre los aficionados al circuito festivalero de autor: en mayo dejó con la boca abierta a propios y a extraños en la última edición del Festival de Cannes, mientras que en septiembre volvía a repetir la hazaña en el más cercano Festival de Sitges. Después de hitos fílmicos tan bestias (porque, sí, “bestia” es la palabra por todo lo que tiene de “bestial” la dirección de este hombre) como “Los Muertos” o “Liverpool“, “Jauja” viene a ser el espaldarazo definitivo para que a Lisandro Alonso se le considere un miembro de pleno derecho en los clubs VIP de los autores más elocuentes del nuevo siglo.

La historia no podría ser más seductora: un hombre danés (interpretado ni más ni menos que por un Viggo Mortesen que vuelve a cambiar su piel de camaleón) viaja con su hija hasta el confín del mundo a la búsqueda de un desierto mítico al que muy pocos han conseguido acceder. Pero si la historia te parece seductora, espera a que el estilo crudo y visceral de Lisandro Alonso te pegue una colleja en la frente. A ver cómo te recuperas de esta.

 

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