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Curioso caso el de Bombay Bicycle Club… Al menos, desde el punto de vista de los que vivimos fuera de Gran Bretaña, porque allí el grupo londinense posee un estatus de banda arriesgada que siempre intenta alejarse del encasillamiento que le ha permitido recibir tanto buenas y constantes críticas  desde los medios especializados como enormes aplausos desde el público de gustos aparentemente alternativos. Pero, claro, estamos hablando de un terreno abonado por entes del aspecto del NME, capaces de incitar que hooligans como Kaiser Chiefs (por poner un ejemplo…) invadiesen la Europa continental y sus habitantes melómanos tuviesen que claudicar. Así que, ¿está justificado el torrente de elogios que se genera en UK en torno a Bombay Bicycle Club? Si fuese sólo por el ánimo auto-renovador del cuarteto formado por Jack Steadman (voz, guitarra y piano), Jamie MacColl (guitarra), Ed Nash (bajo) y Suren de Saram (batería), sí.

No hay más que repasar su discografía para comprobar que, efectivamente, Bombay Bicycle Club no es un conjunto estático o acomodadizo: en su estreno en largo, I Had The Blues But I Shook Them Loose (Island, 2009), se arrimaron al pop enérgico de Los Campesinos! para presentarse como el reverso eléctrico de los añorados Black Kids; en Flaws (Island, 2010), suavizaron su discurso cubriendo sus canciones con telas acústicas e incluso folk; y en A Different Kind Of Fix (Island, 2011) se dejaron abrazar por el indie-rock más norteamericano que británico. Es decir, que la evolución estilística de los londinenses los convierte prácticamente en un grupo camaleónico e inteligente a la hora de adaptarse al sonido elegido en cada etapa. Lo que lleva, a su vez, a la conclusión de que Bombay Bicycle Club no están tan atados a las raíces british como se creía en sus inicios, por mucho que fueran un sabroso caramelo para el NME en determinados momentos.

Al contrario, Bombay Bicycle Club es una banda no sólo de estilo variable, sino también de carácter cosmopolita, tal como se deriva de la concepción de su cuarto álbum, So Long, See You Tomorrow (Island, 2014). Su líder y vocalista, Jack Steadman, se dedicó a viajar por el mundo durante un tiempo (visitó Holanda, Turquía, India… Lo que posiblemente explique que el grupo tardara tres años en entregar nuevo trabajo, cuando antes sólo invertían uno), empapándose de conocimientos, experiencias y, lo más importante, sonidos en los que inspirarse para componer sus nuevas canciones. Pese al aroma artificiosamente hippie del proceso, aquí no hay trampa ni cartón: “So Long, See You Tomorrow” arranca con “Overdone”, que se expande sobre un sample de aire indio-bollywoodiense para poner los cimientos de la destilación pop que se llevará a cabo a lo largo y ancho del LP.

Aunque el objetivo de la última obra de Bombay Bicycle Club no es únicamente actuar como el cuaderno de viaje sonoro de Steadman. De acuerdo, “Feel” lo sugiere insertando festivos arreglos orientalistas en una base rítmica que parece sacada del cruce de reggaetón con la tradición haitiana expuesta por Arcade Fire en su “Flashbulb Eyes”; pero “So Long, See You Tomorrow” funciona globalmente como el producto de la amplia visión que sus autores tienen del pop, llevándolo por sendas que recuerdan a las transitadas por -ejem- Animal Collective o -comparación más apropiada- los Chapel Club pre-ruptura del disco “Good Together” (Ignition, 2013). Así, sin miedo a traspasar las fronteras clásicas del género, Steadman se transmuta en el islandés Jónsi intentando alcanzar su registro vocal y su espíritu épico-new-age en la pegadiza “It’s Alright Now”; luego, él y sus compañeros de calzan los zapatos de Everything Everything y Yeasayer en “Carry Me” para sacarse de la manga una pieza luminosa a la par que poliédrica; y, para rematar el salto sin red, en “Eyes Off You” demuestran que han invertido parte de su tiempo libre en escuchar a James Blake, aunque en su caso se quedan en un remedo demasiado cheesy.

Entre tanto juego malabar, los temas más extraños de “So Long, See You Tomorrow” son, justamente, los que remiten al pasado de los propios Bombay Bicycle Club y que estos condesan en la briosa “Whenever Wherever”, la indie-pop y bailonga “Luna” y la dream-pop “Come To”, canción esta que, gracias a su vaporoso desarrollo, sería un hallazgo en el resto del corpus creativo de los londinenses pero que aquí parece una salida de tono con respecto al planteamiento general del disco. Quizá esta clase de detalles son los que permiten que en Gran Bretaña este trabajo esté levantando una expectación inusitada hasta el punto de que tiene muchas opciones de alcanzar el número uno en la sección independiente de la Official Albums Chart de las islas. Otro motivo más para pensar que el caso de Bombay Bicycle Club sigue siendo curioso… Al menos, desde el punto de vista de los que vivimos fuera de Gran Bretaña.

 

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