Stuart Murdoch sigue cargando con la pesada y brillante losa de su pasado. A medida que fue transcurriendo el tiempo y los maravillosos años 90 se iban quedando atrás como un reflejo de una época gloriosa, el escocés se las vio y se las deseó para demostrar que cada nuevo disco de Belle & Sebastian no tenía por qué ser una mímesis de sus primeros trabajos. Esa circunstancia se agravó una vez iniciado el siglo XXI, cuando todos sus seguidores (incluido un servidor) parecían exigirle a él y al resto de miembros de la banda que recreasen, a su manera, el mito de Sísifo: cada uno de ellos debería empujar una roca gigantesca, formada por “If You’re Feeling Sinister” (Matador, 1996) y “The Boy With The Arab Strap” (Matador, 1998), montaña arriba, para luego ver su caída ladera abajo y tener que volver a subirla, introduciéndose en un bucle absurdo y eterno… Un esfuerzo tan vacuo e inútil sólo serviría (al igual que sucedió en la realidad) para certificar que era imposible recuperar la magia de esos legendarios álbumes. Entonces, ¿a qué viene que, década y media después, se siga obligando a Murdoch y compañía a continuar esa espiral sin fin a propósito de la publicación de “Write About Love” (Rough Trade / PopStock!, 2010)? No tiene sentido echar la vista tan atrás en el tiempo para juzgar, en función de los antecedentes, la última pica de los de Glasgow… Si acaso, hasta la salida de “Dear Catastrophe Waitress” (Rough Trade, 2003), punto de inflexión en la discografía de Belle & Sebastian, a través del cual el combo ofrecía una renovada cara: más cerca de los 70 que de los 60; más próxima al glam que al pop clasicista; sin espinillas de adolescente y con rasgos de adulto inquieto inmerso en pleno síndrome de Peter Pan. Eso sí, conservando intacto su aspecto romántico.

Así que, el punto de referencia válido será el citado LP de hace siete años y, cómo no, el superior “The Life Pursuit” (Rough Trade, 2006). En esa particular carrera, “Write About Love” se queda levemente rezagado, pero demuestra una sinceridad brutal desde su mismo título: por fin, Belle & Sebastian declaran (a corazón abierto) al resto del mundo que lo suyo es escribir sobre el amor, como tratando de recordárnoslo por si nos habíamos olvidado de ello. Lo mejor de todo es que, después de degustar este disco (los álbumes de Belle & Sebastian no se escuchan: se paladean), a uno le entran unas terribles ganas de plasmar sobre un papel sus pensamientos y sensaciones en torno a eso mismo: el amor. Por ello, no es casual que el artwork de “Write About Love” esté protagonizado por personajes metidos de lleno en esa tarea (cada cual que se imagine su estado interior) o representados en bucólicas escenas relacionadas con el asunto. Con respecto a esto, no hay que dejar pasar la oportunidad de resaltar la importancia de la portada (realizada por el propio Murdoch), que se relaciona inmaculada e irremediablemente con el contenido del CD, al igual que siempre ocurrió en cada referencia de la fecunda obra de los escoceses: no sería descabellado afirmar que esas carátulas ya se quedaron grabadas a fuego en el imaginario indie como en su día lo hicieron las que ilustraban los LPs de The Smiths

Pero metámonos en el meollo de esta cuestión: la música, las canciones. Volviendo a la teoría anteriormente expuesta, Murdoch recupera los planteamientos estilísticos con los que inició el nuevo milenio sin ningún tapujo, aunque no se debería despreciar el poso dejado por su aventura paralela, God Help The Girl, que permite que su lado más tradicionalista no se diluya a favor de otras influencias más modernas y convencionales, por decirlo de algún modo. Esa labor continuista también se advierte en las letras, que mantienen su apariencia elaborada (con una tónica constante: la palabra amor, literal o disfrazada) y se asientan en estructuras trabajadas, cuidadas al detalle y reforzadas por arreglos sofisticados de cuerdas y metales varios. Ese conjunto lírico-estético hace interpretar cada corte como un ente autónomo que funciona como un pequeño relato que se integra en un corpus literario mayor, que vendría a ser “Write About Love”. Este, a su vez, se divide como los viejos vinilos: en dos caras, las cuales, en esencia, no se diferencian demasiado en temática ni en la alternancia de tempos vivaces con lentos. Esta última distinción sí que sería una pauta más adecuada para ponderar las virtudes y defectos de este álbum, en el que las composiciones que salen mejor paradas son las de ánimo alegre, las que dibujan una sonrisa en el rostro y se dejan embriagar por un primaveral olor a mimosas que semeja anunciar la aparición del amor verdadero a la vuelta de cualquier esquina.

En ese cajón de pop optimista podríamos meter la elocuente “I Didn’t See It Coming” (¿cuántas veces dijimos algo parecido en situaciones de cuelgue emocional / sentimental?), la confusa “Come On Sister” (su mensaje deja un extraño regusto final muy similar al de “This Love Is Fucking Right” de The Pains Of Being Pure At Heart), la ya conocida “Write About Love” (con la voz de la actriz londinense Carey Mulligan) y la pizpireta “I’m Not Living The Real World” (ideal para idealistas del estilo de JD, el protagonista de “Scrubs“). En una gaveta inferior, en la que se combinarían luces y sombras, estarían guardadas la enorme y agridulce “I Want The World To Stop” y “I Can See Your Future” (futuro: esa palabra tan temida…) Luego, quedaría por descubrir el punto débil de esta elegía amorosa: las baladas, otrora arma infalible del poeta Murdoch. En esta ocasión, ni siquiera la intervención estelar de Norah Jones en “Little Lou, Ugly Jack, Prophet John” (tema que la neoyorquina también incluyó en su reciente “Featurings”; Blue Note, 2010) hace despuntar los pasajes más reposados (y los más edulcorados; por momentos, en demasía) del disco.

Con todo, los contrastes del repertorio no impiden disfrutar de “Write About Love” del mismo modo que siempre se hizo con cualquiera de los trabajos de Belle & Sebastian: en la intimidad individual o con la más deseada de las compañías, viendo a través de una ventana cómo los rayos de sol o las gotas de lluvia golpean el vidrio al son de sus candorosas canciones… Como en el caso que nos ocupa, cuando toca reflexionar, hablar o escribir sobre el amor, la mejor manera de empezar es mirando hacia el exterior para, a renglón seguido, rebuscar en nuestro interior… Justamente, del modo en que nos viene enseñando Stuart Murdoch desde hace ya tres lustros.

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