Arcade Fire, Coldplay y The Killers tienen nuevas canciones… Y nosotros las llevamos todas a juicio. ¿Cuál será el veredicto final?

 

Si alguien aún no estaba del todo convencido de que Arcade Fire son uno de los grupos más representativos y simbólicos de lo que llevamos de siglo 21 fijándose sólo en su bagaje discográfico, ahora ya puede despejar cualquier duda acudiendo a los efectos colaterales de sus movimientos. Con cada nuevo paso que dan, levantan una polvareda y generan una discusión de magnitudes propias de las bandas más grandes. Y da igual si todo el jaleo se debe a un videoclip (y sus correspondientes atrezzo y vestuario), a uno de sus álbumes o a determinada canción… Como ocurre con la recientísima “Everything Now”, que da título a su próximo trabajo y con la que mi compañero Raül de Tena no conectaba. No. Conectaba. NO. CONECTABA.

 

 

De acuerdo, escuchar cómo Arcade Fire emulan a ABBA y, además, utilizan una flauta de pan como si fuesen la orquesta Panorama tocando en una verbena en plenos Andes puede coger desprevenido a cualquiera. Por otro lado, la presencia en la coproducción de una de las dos mitades de Daft Punk, Thomas Bangalter, debería haber convertido “Everything Now” en un bombazo a la altura de tan rutilante alianza, aunque su resultado final se diluía bajo una gruesa capa de melaza pop compuesta por una melodía que buscaba la adhesión inmediata, unos coros para cantar puño en alto y, en conexión con ello, una buenas dosis de épica de algodón de azúcar. En cierto modo, se establecían paralelismos con aquel “Reflektor” en el que la huella de James Murphy no se notaba tanto como se esperaba en el asalto de los canadienses al neo-disco setentero. Pero, oigan, “Everything Now”, pese al ablandamiento de Arcade Fire, funcionaba. Y aún funciona. SÍ. FUNCIONA.

Hace unos días, Win Butler, Régine Chassagne y compañía concedieron otra oportunidad a los escépticos para cambiar de opinión con el segundo single de su quinto LP: “Creature Comfort”, con un radical giro estilístico que, ahora sí, plasma la influencia daftpunkiana (aunque sus coproductores son Geoff BarrowPortishead– y Steve MackeyPulp-) en su base electropop y en su envoltorio robótico y refuerza el empeño indagador (que no innovador) de Arcade Fire por evitar quedarse encasillados en una sola etiqueta sonora y catapultarse hacia la conquista definitiva de las masas sin lanzar simples fuegos de artificio.

 

 

Al mismo tiempo, “Creature Comfort” evidencia un par de detalles: 1) a Régine, aunque sólo aporte coros, le sientan muy bien los ropajes (más allá de la indumentaria hortera que el grupo luce en el videoclip) de diva disco-pop, como ya había demostrado en “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”; 2) Arcade Fire no pierden la comba del momento al reflejar la angustia y la frustración millennial vomitadas en redes sociales mediante una serie de frases-mensaje tan precisas como las que poblaban “The Suburbs” (Merge, 2010) como retrato de un presente imperfecto. En conclusión, parece que los canadienses no están tan cerca -ética y estilísticamente- como se podía creer de Coldplay

Ah, Coldplay… La última que vez que hablamos de ellos en Fantastic fue a propósito de aquel vídeo simiesco que se sacaron de la manga para “Adventure Of A Lifetime”: la canción, pues bien, pues vale; su clip, una broma en sintonía con el pobre nivel de “A Head Full Of Dreams” (Parlophone, 2015), su último álbum hasta la fecha y claro indicador de la caída libre del grupo desde “Mylo Xyloto” (Parlophone, 2011). Ante este panorama, la cuestión se reducía a comprobar cuándo y cómo Chris Martin y amigos la frenarían, ofuscados por conciertos multitudinarios y tentados por algunos pecados capitales del mainstream. Y, sorprendentemente, ellos mismo dieron la respuesta al dejar caer que, una vez exprimido “A Head Full Of Dreams”, quizá no habría más discos de Coldplay.

 

 

Con todo, antes de que confirmen esa intención, el inminente EP “Kaleidoscope” (Parlophone, 2017) sugiere que, si se lo proponen, están en disposición de enderezar su errático aunque comercialmente rentable rumbo. Porque “Hypnotised”, su primer single de adelanto (excepción hecha de “Something Just Like This”, el tema compartido con The Chainsmokers que en el EP aparecerá remezclado), a pesar de ser un baladón marca de la casa Martin, reducía las dosis de azúcar y así resultaba más soportable su digestión.

 

 

Y, ojo, “All I Can Think About Is You”, otro aperitivo de “Kaleidoscope”, ofrece una cara de Coldplay que hacía años (¿más de una década?) no se veía y que recuerda a la época en que el grupo aún no había llegado al coma etílico en la borrachera de éxito que después los unió a Rihanna, Avicii o Beyoncé. Vamos, que en su nuevo sencillo se advierten destellos de los Coldplay de “Parachutes” (EMI, 2000) a través de la rejuvenecida voz de Chris Martin o de “A Rush Of Blood To The Head” por su progresión instrumental y emocional, aunque también saltan al oído ecos trip-hop que se condensan en su tramo inicial.

Así pues, señoría y miembros del jurado, en los últimos tiempos hemos puesto en la picota a Arcade Fire y Coldplay. Pero seamos benévolos y otorguémosles el beneficio de la duda. Por lo tanto, solicito su absolución. No así la de The Killers

 

 

Tras un silencio de cinco años desde la publicación de “Battle Born” (Island, 2012), The Killers vuelven a la palestra empeñados (todavía) en intentar rascar alguna astilla del trono de Arcade Fire en el territorio alternativo y de Coldplay en el mainstream. La tarea se les presenta difícil, sobre todo si pretenden conseguirlo con canciones como “The Man”, avance de su álbum “Wonderful Wonderful” (Island, 2017).

¿Y quién es ese hombre? Sí, Brandon Flowers, que se queda estrábico al mirar con un ojo a Queen y con otro a los Muse más recientes en medio de un sucedáneo de synth-rock con groove funky y una base electrónica (cortesía de Jacknife Lee) que, curiosamente, recuerda a… “Creature Comfort” de Arcade Fire. En este caso, la acusación lo tiene claro: The Killers, culpables de desvarío.

 

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