aero-flynn

Algún día tendremos que repasar los proyectos de Justin Vernon más allá de Bon Iver. Y ese día, además de hablar de Volcano Choir, de sus colaboraciones con gente tan dispar como Kanye West o Anaïs Mitchell, también encontraremos el debut de su buen amigo Josh Scott, aka Aero Flynn, que Vernon ha producido con mano de santo (que es lo que es, por otra parte).

Poco sabemos de Scott, aparte de que, como Vernon, también proviene de Eau Claire, Wisconsin (¿os suena?), que formó una de las bandas más legendarias de la zona, Amateur Love, y que casi estuvo a punto de dejar la música por completo. Afortunadamente para nosotros, se ha arrepentido: tras muchos años sin tener noticias de él, ha vuelto con Aero Flynn, su nuevo alter ego, para entregarnos un debut que podría -debería- significar su paso definitivo hacia un más que merecido reconocimiento.

Publicado por el sello independiente Ooh La La Records, “Aero Flynn” (Ooh La La Records, 2015) es un disco de canciones que crecen a cada escucha gracias a sus ambientes oníricos, sus paisajes sonoros repletos de capas y sus cuidados arreglos instrumentales. Todo ello construido a partir de una penetrante sección rítmica de bajo y batería que sustenta la mayoría de temas. Para muestra, un botón…

Al escucharlo por primera vez, una cosa queda clara: Scott no esconde sus influencias. De hecho, en su página de Facebook ha compartido una lista de Spotify, titulada Aero Flynn Inspirations, en la que podemos encontrar desde Charles Mingus hasta Pantha du Prince. Pero si hay dos referencias evidentes son Radiohead y, cómo no, Bon Iver. De los primeros parece haberse fijado especialmente en los discos “In Rainbows” (XL Recordings, 2007) y “Amnesiac” (EMI, 2001), mientras que de su amigo Vernon ha cogido sus juegos vocales, sus instrumentaciones y sus guitarras, llamémosle así, “cósmicas”.

Esa falta de pudor a la hora de mostrar sus referentes es, a mi parecer, la principal virtud y el mayor defecto de Aero Flynn. Por una parte, aplaudo su decisión: al fin y al cabo, los de Oxford y Bon Iver son influencias indiscutibles para el 99,9% de bandas de hoy en día. ¿Por qué esconderlo? Además, según cuentan, Vernon siempre ha reconocido que la anterior banda de Scott marcó mucho su música. Así que… ¿Qué fue antes?

Sea como sea, Scott ha conseguido crear una obra sólida en su debut, sin apenas altibajos y con una sonoridad muy atrayente, ideal para transformar días grises en brillantes. No obstante, si de algo adolece su propuesta es de que a veces es inevitable pensar “esta-canción-se-parece-a…”. Lo mejor, como siempre, es dejarse llevar e imaginar cuál puede ser el siguiente paso de un proyecto que, esta vez sí, muestre el potencial de un músico que promete grandes emociones.

 

No Hay Más Artículos