adopta-un-tio

Vamos a por una perogrullada: todo libro hay que sopesarlo en base a la relación entre sus pretensiones y sus resultados. En muchas ocasiones, esta relación viene dada por el propio género practicado: está claro que un género como la novela de horror tiene pocas pretensiones y muchos resultados, mientras que La Gran Novela Americana suele tener muchas pretensiones y debería tener buenos resultados (por mucho que en un gran porcentaje de ocasiones este ratio no se cumpla para nada y los resultados vayan muy por atrás de las pretensiones). Lo interesante, sin embargo, es cuando un autor mete su pluma en las grietas de este sistema estanco e intenta abrirlas para demostrar que nada está escrito en piedra, nunca mejor dicho. Y mucho menos la posibilidad de aumentar las pretensiones mínimas y que eso no afecte para nada a los buenos resultados de un género como el mencionado horror… o el chick lit.

Hablemos de chick lit: con “El Diario de Bridget Jones” como faro guía absoluto, este género parece haberse quedado estancado en un estatus equivalente a las cintas de casette que se compraban en las gasolineras en los años 80. Son novelas de usar y tirar, pensadas para un consumo rápido y vacacional y dirigidas preeminentemente a mujeres que no buscan vibrar con la intensidad emocional de Ana Ozores en “La Regenta” (que es algo, literalmente, “de otro siglo”), sino que se zambullen en la lectura de este género buscando un espejo deformante que les devuelva no su propia imagen, sino la imagen de lo que quieren ser: mujeres urbanitas, modernas, cool y fashionistas. Reinas de Hielo. El ratio de pretensiones y resultados suele tener mucho más de lo segundo (nadie va a poner en duda a día de hoy que suelen ser novelas tremendamente divertidas) que de lo primero (la identificación continua con Jane Austen fue smart al principio, pero ya cansa). Pero, ¿qué ocurre si una novela intenta elevar las pretensiones manteniendo tanto los resultados como al público fiel al género?

De eso trata “Adopta un Tío. Historias de Hombres Objeto Para Mimar“. Puede que sea una novela creada bajo el amparo marketiniano de la web AdoptaUnTío, pero lo cierto es que Eva Nova (seudónimo de Estela Cebrián) consigue que las necesidades de promoción resulten más un bonito macguffin que no una incordiante presencia continua. Así que, superado el escollo comercial, lo mejor es centrarse en la tela literaria que “Adopta un Tío. Historias de Hombres Objeto Para Mimar” pone a disposición del lector para que este corte y cosa y se haga un traje de pura diversión a su medida. Y, es que, al fin y al cabo, si hay algo que brilla en la pluma de Nova / Cebrián es esa capacidad innata para provocar la risa de quien lee sin necesidad de recurrir ni a chistes fáciles ni a chascarrillos tipo fashion bitch: el humor nace de forma natural del retrato despiadado de un lugar específico (la ciudad de Barcelona) y de sus castas sociales.

Ahí es donde nacen las estimulantes pretensiones de “Adopta un Tío. Historias de Hombres Objeto Para Mimar“: la autora realiza un interesante retrato de los diferentes animales urbanos barceloneses de última generación, y lo cierto es que consigue establecer un elocuente punto de vista narrativo equidistante entre la ironía (que podría confundirse con el desprecio… aunque nunca en este caso) y la fascinación (los lectores que se acerquen hasta el libro impelidos por el coolism de la portada de Moderna de Pueblo seguro que encuentran múltiples espejos, algunos más deformantes que otros, sobre los que verse reflejados). En el amplio elenco de citas de la protagonista hay góticos, djs, indies, barbudos y un amplio abanicos de hombres que, en su divertido juego de alimentar clichés a la vez que los rompe, acaban conformando un completo retrato de las razas masculinas que ha arrojado la neurosis moderna sobre la ciudad de Barcelona y sobre otras urbes similares.

Y en la protagonista, una librera (lo que proporciona algunas gloriosas referencias literarias más allá del referente austeniano) que arranca como un despojo humano post-ruptura y acaba como una pletórica rompe-corazones, las lectoras habituales del chick-lit podrán encontrar un viaje inspiracional que las anime dejándoles claro que, al fin y al cabo, cualquier aspiración a cliché siempre tiene algo de broma. Ahí están las pretensiones de “Adopta un Tío. Historias de Hombres Objeto Para Mimar“, que ya son lo suficientemente seductoras como para atraer a lectores fuera de la órbita de este género para chicas… Pero, a fin y al cabo, hay algo que ya he dejado caer con anterioridad en esta reseña que es lo que hace que la novela de Nova / Cebrián se convierta en una lectura obligada para el verano (o para el otoño, el invierno y la primavera): es uno de esos libros que te alegran los días de lectura a base de risas continuas. A mi no se me ocurre ni mejor pretensión ni mayor resultado para cualquier libro.

No Hay Más Artículos