Seguro que te has dado cuenta de que el yogur parece que vuelve a estar de moda… Así que toca hacerse la gran pregunta: ¿por qué?

 

A poco que tengas un mínimo de inquietudes foodies, últimamente habrás advertido que ha habido un incremento sustancial de fotones en Instagram de este alimento preparado de mil y una formas apetecibles… Pero, ojo, no solo se ha incrementado el número de fotones: también proliferan las recetas que lo usan de forma sugerente e incluso hay todo un conjunto de prescriptores de lo gastro que se han convertido en paladines del yogur. Así que, como siempre que ocurren este tipo de fenómenos y detectamos una tendencia vibrando en el aire, toca hacerse la pregunta de rigor: ¿por qué? ¿De dónde sale todo esto?

Para responder a esta cuestión, sin embargo, hay que hacer un pequeño viaje al pasado. Al fin y al cabo, todos hemos crecido con el yogur como parte totalmente normalizada de nuestras dietas, ya fuera como postre e incluso merienda. De un tiempo a esta parte, sin embargo, hay ciertas personas con problemas para digerir la lactosa que han decidido eliminar el yogur de sus hábitos alimentarios… Y aquí llegamos a la segunda gran pregunta: ¿es esto algo necesario? Respuesta rápida: no, no lo es.

Respuesta lenta: el yogur no es solo leche, sino que es leche y sus fermentos. A lo largo del proceso de fermentación, los fermentos rompen la lactosa y se la comen (de hecho, los fermentos del yogur siguen vivos una vez en el estómago, y por lo tanto siguen rompiendo y comiendo lactosa). Esto viene a significar que un yogur, al fin y al cabo, tiene tan solo unos cuatro gramos de lactosa; y eso, sumado al hecho de que las personas con problemas para digerir la lactosa pueden ingerir generalmente hasta 12 gramos de lactosa al día (se recomienda que esta cantidad se tome de forma repartida durante el día), acaba derivando en una conclusión mágica: estabas equivocado, chiqui, y resulta que las personas con problemas para digerir la lactosa pueden tomar yogur. ¡Es una simple regla de tres!

Ah, pero espera, ¿dices que lo que te preocupa del yogur es más bien que la lactosa es un azúcar? Bueno, sí, lo es. Pero es un azúcar natural, no añadido. Si la fruta tiene la fructosa (y todos sabemos que no hay nada mejor en este mundo que un trozo de fruta con su fructosa), el yogur tiene lactosa, y está bien entender que este es un azúcar bueno para tu organismo.

Así que ya sabes: ahora que tienes la respuesta a la pregunta con la que arrancábamos este artículo, lo mejor que puedes hacer es seguir los pasos de toda esa gente de bien que ves en Instagram e introducir de nuevo el yogur en tu dieta… ¿Nos aceptas un consejo final? A nosotros nos chifla para desayunar con fruta fresca. Y ya.

 

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