volcom

Cuando hablamos de Fantastic Peques, nos centramos en los niños más niños. Pero ¿los adolescentes no tiene derechos a tener ropa tremenda? En Volcom piensan que sí.

 

Cuando en esta sección dedicada a los Fantastic Peques hablamos de ropa de niños, solemos centrarnos en el abanico de lo “cuco” y lo “mono”. Es decir: la ropa y accesorios para los peques más peques, obviando que los pre-adolescentes y los adolescentes también tiene mucho de niños e incluso mucho de “cucos” y “monos”. Es un tipo diferente de monería, claro, más desgarvada, como de proto-adulto… Pero precisamente por eso resulta tan genial cuando una firma consigue capturar esa especie de puerta de acceso a la edad adulta, con todo lo que tiene de conservar la niñez pero con todo lo que tiene también de pretender madurez.

Ese es el caso de Volcom. Y no es de extrañar. A ver, piénsalo: a diferencia de otras marcas que tienen mucho de ensoñación (algo que va bien con los más peques pero no tanto con los niños más creciditos), en Volcom tienen actitud fardona, rollo canalla, gamberrismo vital y hedonismo divertido y deportivo por encima de todas las cosas. Así que su línea de niños sólo podía ser igual de tremenda que la de adultos. De hecho, es curioso observar cómo Volcom divide su línea para niños en dos tramos de edad diferentes: el que va de 2 a 7 años (y que, bajo el nombre de miniVolcom presenta versiones miniaturizadas de las prendas de adultos) y la el que va de 8 a 14 años.

Esta última es, sin lugar a dudas, la más interesente al conseguir lo que decíamos más arriba: ser ropa para proto-adultos sin traicionar lo que queda de inocencia y niñez. De esta forma, en la colección de Volcom Boys brillan especialmente las camisetas y sudaderas con ilustraciones vistosas, pero también bermudas tejanas entalladas y camisas de vestir para que los adolescentes vayan hechos un pincel. Eso sin contar accesorios loquis como gorras muy crazy, sandalias originales o una gama de calcetines que hará que los chicos Volcom no quieran vestir zapatillas algunas. De verdad: ya era hora que una firma consiguiera apostar por los chicos más que por los niños bordando una propuesta divertida pero elegante, loca pero contenida, adolescente pero madura.