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Se da una una vuelta por el Triángulo de las Bermudas del centro barcelonés (Passeig de Gràcia, Portal de l´Àngel y Pelayo) y no puede evitar preguntarse “¿por qué?” y “¿pa qué?” y también “¿hay necesidad?“, porque mires donde mires solo ves tiendas de Inditex y de sucursales del gigante H&M. Puedes ver muchas marcas distintas, pero en el fondo sigue siendo lo mismo de siempre: lo de unos y lo de otros. Ya sea en tiendas de formato casual de baratillo para jóvenas y jóvenes (Stradivarius, Bershka, Pull & Bear…), para chicas y señoras de clase media que se saben al dedillo los “looks para ir a la oficina” (Zara, H&M) o con ínfulas y ganas de ser más pija y mejor consideradas (Uterqüe, COS, & Other Stories…). Hace falta un poco de variedad, hoyga. Tened piedad de nosotros, por favor. Esta ciudad necesita ya como mínimo un Urban Outfitters y un Uniqlo.

De los primeros poco o nada se sabe de que tengan intención de instalarse en la ciudad Condal (o en España), pero de los japoneses se conoce que llevan tiempo dándole vueltas a eso de instalarse en nuestra bonita y mega comercial city. Todo el mundo sabe también que serían recibidos con los brazos y los monederos abiertos. Porque Uniqlo, con su filosofía de “básicos molones” de bastante mejor calidad que el resto de básicos, es un hit en toda regla (el año pasado facturó casi diez mil millones de euros, casi na-da). Y la necesitamos aquí y pronto. Pues bien, parece ser que el gigante nipón está cada vez más cerca de tener no solo un hueco en nuestros corazones sino también en nuestros armarios, porque desde Moda.es informan que ya tendrían clichado un local para abrir su primera tienda en España. El lugar escogido sería el antiguo local de Fundación Caja Madrid, que hace esquina con Rambla Catalunya y que ahora está abandonado. En su momento, los japoneses ya pujaron por el número 1 de Paseo de Gracia, que por desgracia se quedó Apple (en serio, ¿¿tanto espacio para enseñar cuatro iPhones, cinco iPads y para que los guiris tengan wifi gratis??). Por lo visto, no se quieren mover mucho y le han echado el ojo a la esquina contraria.

Hasta aquí, bien. El problema es que la cadena necesita un espacio más grande que el que les otorga ese local, y necesitarían ocupar también el local anexo, que ahora mismo es propiedad de Bankia. Y aquí es donde parece que están encalladas las negociaciones, porque la Caja no quiere desprenderse de su oficina, lo que podría hacer peligrar toda la operación (en serio, ¿dónde están los antisistema cuando se les necesita? Bankia fuera, FUERA). Así que sólo quedar cruzar los dedos y esperar que esta vez sí, la cosa salga bien. Porque Uniqlo lleva meses buscando un espacio donde quedarse, pero hasta el momento nada ha llegado a buen puerto. Imaginamos que sus competidores más directos estarán poniéndole velitas a San Rodrigo Rato para que los de Bankia hagan su particular “del barco de Chanquete no nos moverán“, pero nosotros deseamos profundamente que sus directivos acaben en la planta de Seguridad Máxima del Infierno y que nosotros podamos, por fin, poder comprar en Uniqlo en nuestra ciudad. Fingers crossed.

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