Nos encontramos ante Woods, una banda americana con no más de seis años de vida cuyo sonido podría ser catalogado como una suerte de folk de baja fidelidad con toques de la psicodelia más clásica, o freak folk que lo llaman ahora. El caso es que, apararentemente y de primeras, estos chicos de Brooklyn parecían destinados a ser la enésima agrupación de corte underground que aparece, hacen algo de ruido durante unos años y desaparece súbitamente, pues la realidad es que Woods nunca habían llamado demasiado la atención con sus primeros trabajos más allá de ganarse una cierta fama a nivel local, lo cual reconozcámoslo, tratándose de Nueva York, no es poco. Sin embargo, hace dos años presentaron “Songs of Shame” (Shrimper, 2009) y parece que funcionó como el punto de inflexión en una carrera que hasta ese momento había pasado desapercibida, ya que rápidamente comenzaron a ganarse el reconocimiento de la prensa alternativa americana, para al año siguiente confirmarse con “At Echo Lake” (Woodsist, 2010), un paso más allá en una propuesta con la que empezaron a calar en Europa. Y así llegaron a la situación en la que se encuentran en la actualidad, primera vez en la que podría decirse que tanto crítica como fans esperan un disco del dúo (ahora reconvertido a quinteto)… Es decir, primera vez que su nuevo trabajo se valorará como el de un grupo no consolidado, pero sí con cierta experiencia en esto, lo cual implica generalmente un mayor grado de exigencia.

El nuevo trabajo de Christian DeRoeck y Jeremy Earl (cabezas pensantes del proyecto) se titula “Sun & Shade” (Woodsist, 2011), y más allá del asombroso parecido de su portada con la de cierto álbum de The Chemical Brothers, la realidad es que no decepciona, principalmente por la variedad de (digamos) sub-géneros en los que son capaces de adentrarse, siempre sin salirse de su discurso principal. Y es que en los más de cuarenta minutos que dura este sexto largo de los neoyorkinos nos encontramos de todo: hay momentos de puro pop, encabezados por la infalible y veraniega “Pushing Onlys” o por “Hand it Out” entre otras, de experimentación y largos desarrollos como los que despachan en “Out of the Eye” (remitente a una “I Will Possess Your Heart” de Death Cab for Cutie versión lo-fi) o en la quizás excesivamente repetitiva “Sol y Sombra”. No se acaba ahí, pues a estos chicos todavía les queda tiempo para sorprender con algo de garage en “White Out” o en la juguetona “What Faces the Sheet”, además de para inundar cada uno de los cortes con una sorprendente atmósfera psicodélica made in años 60, rasgo diferencial que les hace ganar en originalidad y de paso desmarcarse poco a poco de esa multitud de bandas que pecan de repetitivas.

Lo realmente sorprendente de este “Sun & Shade” es la facilidad con la que pasa por el reproductor una y otra vez sin perder ni un ápice de frescura, a pesar de esos largos desarrollos experimentales que incorpora y que, por cierto, llenan casi un tercio de la grabación. Estamos ante un disco recomendable, en el que una serie de géneros relativamente cercanos se dan la mano con una naturalidad pasmosa, conviertiendo el experimento en un agradable viaje que funcionará como banda sonora perfecta para este verano. Tercer disco notable en tres años, o la confirmación definitiva de que lo de estos músicos no es flor de un día.

“Pushing Onlys” – Woods by forcefieldpr

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