Todos sabemos lo realmente complicado que resulta tomar decisiones en nuestras vidas, especialmente cuando nos consta que tendrán una influencia importante en el futuro. Igualmente difícil debe de resultar el encontrarse en la situación que tienen que atravesar multitud de bandas cuando, tras haber dado con la tecla del éxito en sus inicios, se ven ante la encrucijada de decidir hacia dónde dirigirse. Porque no nos engañemos: aunque todos profesen que tocan y componen lo que les sale del interior en cada momento, es seguro que tendrán cierta curiosidad por descubrir cómo serán recibidas tanto por prensa como por público sus nuevas canciones. Algo así debieron sufrir en sus propias carnes los miembros de White Rabbits cuando tras los interesantes “Fort Nightly” (Say Hey, 2007) e “It’s Frightening” (TBD, 2009) se vieron en la tesitura de decidir si seguían manteniendo su apuesta a ese indie de guitarras cercanas a Spoon o a sus más contemporáneos Cold War Kids o tratar de dar una vuelta de tuerca más a un sonido ya de por sí algo enrevesado y no inmediato. Finalmente, el sexteto procedente de Missouri y afincado en Brooklyn (debe de haber subvenciones por crear grupos en el estado de New York) optó por la segunda opción, pariendo un disco, este “Milk Famous” (TBD, 2012), que de primeras sorprende porque aunque sigue existiendo ese deje de asonancia que los caracteriza, incluye además intencionados guiños hacia una electrónica divertida y sin demasiadas complicaciones que viene a darles un aire nuevo.

Es sorprendente, sin embargo, que sean capaces de seguir sonando a ellos mismos a pesar de este factor diferencial que han incorporado en este tercer largo, pues no deja de ser complicado (o al menos eso imagino) el moverte de tu registro típico y ser capaz de descolgarte con cortes de la calidad que atesoran por ejemplo su primer adelanto “Heavy Metal“, con ese loop que se ve continuamente atacado por la electricidad de las guitarras de Alexander Even. No es, ni mucho menos, el único momento de lucidez de “Milk Famous“, porque sin profundizar mucho más podemos dar con el buenrollismo de “Hold it to the Fire“, con un piano que camina entre el amor a la melodía de Spoon y la experimentalidad de Menomena o con la genial “Danny Come Inside” que, desde los primeros segundos, ya se destapa como uno de los cortes más acertados de esta nueva producción de los americanos. “Everyone can’t be Confused” y su curioso juego de bajos y la carne-de-hit “Temporary“, que recupera algo del espíritu post-punk de sus inicios son otros de los ejemplos de esta buena adaptación del sexteto a su nuevo estilo.

Lo que “Milk Famous” esconde bajo esa curiosa y colorista portada es algo diferente a lo que venían haciendo, pero que responde adecuadamente a las expectativas que se pueden tener en una banda tan nerdie como estos White Rabbits: un grupo que se preocupa de complicar la tarea al oyente con composiciones nada inmediatas, en la que todos sus miembros se intercambian los instrumentos en los directos y con la capacidad de sorprender a sus fans en la difícil prueba del tercer disco con un conjunto de canciones que se bastan y sirven para apuntalar un poco más ese crecimiento progresivo que están experimentando desde que dieran señales de vida hace ya algo más de cinco años.

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